El presupuesto no llega, el oso sí: manual de supervivencia para un Monterrey con olor a gato
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Hay jueves que Nuevo León amanece como telenovela de las tres de la tarde: con pleito de presupuesto, un oso de invitado, la refinería perfumando la ciudad y una vaca a la que —jura el gobierno— le bajaron el estrés justo antes de convertirla en arrachera. Vamos por partes, porque aquí hasta el caos tiene orden del día.
Empecemos por el drama estelar: el dinero. El gobernador salió a decir que el Congreso está "amañado" y que no le quiere soltar el presupuesto, mientras la diputada que preside la Comisión de Presupuesto contestó que a ella nadie la "acalambra". Traducción para quien llegó tarde: dos poderes del estado discutiendo diez mil millones de pesos como si fuera la cuenta dividida de una carne asada donde nadie trajo la carne. El Ejecutivo convocó a una reunión, tres bancadas no llegaron; se convocó otra, y ahora citaron a los organismos autónomos, porque si los diputados no vienen, uno invita a quien sí conteste el mensaje. La presidenta del Congreso remató que la junta se hizo "a destiempo", palabra que en esta redacción tomamos como cumplido personal. Mientras tanto, el Presupuesto 2027 sigue existiendo únicamente en forma de comunicado.
La gran noticia científica de la semana es que la zona metropolitana olió a "pipí de gato" y las autoridades montaron una cumbre digna de tratado internacional —Pemex, Semarnat, ASEA, INECC— para descubrir de dónde venía el aroma. Spoiler que todo regio con nariz ya sospechaba: la refinería de Cadereyta. El mandatario dijo que, si estuviera en sus manos, ya la habría clausurado. Bonita frase para bordar en un cojín, junto a las otras cosas que tampoco están en sus manos.
En San Pedro, el municipio más caro del país, el problema no son los baches sino un oso que ya entró a seis o siete casas buscando comida, porque hasta la fauna sabe en qué colonia se cena mejor. Atacó a un hombre y el alcalde pidió reubicarlo; en paralelo, otro oso —o el mismo, con doble jornada— apareció recostado bajo un puente del río La Silla, acalorado y agotado, exactamente igual que todos nosotros a media quincena.
Luego, la sección de logros. El estado inauguró una planta procesadora de carne en Escobedo con refrigeración danesa y corrales diseñados para "disminuir el estrés del ganado", en una tierra donde el humano promedio ni corral con tecnología escandinava tiene para bajarle a su propia ansiedad. Somos el número uno del país en manejo de carne, presumió el gobierno; el ciudadano, número uno en aguantar vara. Y para redondear, anunciaron que el Hospital Infantil de Guadalupe será reconocido en Nueva York como de los mejores de América. Detalle menor: todavía no está terminado, va apenas arriba del 50 por ciento. Es como recibir el premio al mejor platillo enseñando la foto del recibo del súper.
En el suelo —literalmente— la ciudad reportó más de 80 baches en 30 colonias, un automovilista se fue al fondo de un registro abierto porque alguien se robó la tapa para venderla como chatarra, y la Fiscalía todavía investiga quién era responsable del poste que le amputó una extremidad a un señor que solo caminaba por un mercado rodante. Movilidad regia edición especial: si el bache no te agarra, el registro te espera, y si te salvas de los dos, cae el poste.
Ah, y llovió 47 por ciento menos de lo previsto, así que ya sacaron del cajón el proyecto del acueducto que reaparece cada sequía como los propósitos de Año Nuevo: con mucha fe y ninguna obra.
Monterrey cumple 430 años y lo va a festejar con kermés. Bien merecido: pocos lugares aguantan casi cuatro siglos oliendo a felino, esquivando osos, cayendo en registros y esperando un presupuesto que no llega. Felicidades, regios. Respiren hondo. Bueno… respiren.
Empecemos por el drama estelar: el dinero. El gobernador salió a decir que el Congreso está "amañado" y que no le quiere soltar el presupuesto, mientras la diputada que preside la Comisión de Presupuesto contestó que a ella nadie la "acalambra". Traducción para quien llegó tarde: dos poderes del estado discutiendo diez mil millones de pesos como si fuera la cuenta dividida de una carne asada donde nadie trajo la carne. El Ejecutivo convocó a una reunión, tres bancadas no llegaron; se convocó otra, y ahora citaron a los organismos autónomos, porque si los diputados no vienen, uno invita a quien sí conteste el mensaje. La presidenta del Congreso remató que la junta se hizo "a destiempo", palabra que en esta redacción tomamos como cumplido personal. Mientras tanto, el Presupuesto 2027 sigue existiendo únicamente en forma de comunicado.
La gran noticia científica de la semana es que la zona metropolitana olió a "pipí de gato" y las autoridades montaron una cumbre digna de tratado internacional —Pemex, Semarnat, ASEA, INECC— para descubrir de dónde venía el aroma. Spoiler que todo regio con nariz ya sospechaba: la refinería de Cadereyta. El mandatario dijo que, si estuviera en sus manos, ya la habría clausurado. Bonita frase para bordar en un cojín, junto a las otras cosas que tampoco están en sus manos.
En San Pedro, el municipio más caro del país, el problema no son los baches sino un oso que ya entró a seis o siete casas buscando comida, porque hasta la fauna sabe en qué colonia se cena mejor. Atacó a un hombre y el alcalde pidió reubicarlo; en paralelo, otro oso —o el mismo, con doble jornada— apareció recostado bajo un puente del río La Silla, acalorado y agotado, exactamente igual que todos nosotros a media quincena.
Luego, la sección de logros. El estado inauguró una planta procesadora de carne en Escobedo con refrigeración danesa y corrales diseñados para "disminuir el estrés del ganado", en una tierra donde el humano promedio ni corral con tecnología escandinava tiene para bajarle a su propia ansiedad. Somos el número uno del país en manejo de carne, presumió el gobierno; el ciudadano, número uno en aguantar vara. Y para redondear, anunciaron que el Hospital Infantil de Guadalupe será reconocido en Nueva York como de los mejores de América. Detalle menor: todavía no está terminado, va apenas arriba del 50 por ciento. Es como recibir el premio al mejor platillo enseñando la foto del recibo del súper.
En el suelo —literalmente— la ciudad reportó más de 80 baches en 30 colonias, un automovilista se fue al fondo de un registro abierto porque alguien se robó la tapa para venderla como chatarra, y la Fiscalía todavía investiga quién era responsable del poste que le amputó una extremidad a un señor que solo caminaba por un mercado rodante. Movilidad regia edición especial: si el bache no te agarra, el registro te espera, y si te salvas de los dos, cae el poste.
Ah, y llovió 47 por ciento menos de lo previsto, así que ya sacaron del cajón el proyecto del acueducto que reaparece cada sequía como los propósitos de Año Nuevo: con mucha fe y ninguna obra.
Monterrey cumple 430 años y lo va a festejar con kermés. Bien merecido: pocos lugares aguantan casi cuatro siglos oliendo a felino, esquivando osos, cayendo en registros y esperando un presupuesto que no llega. Felicidades, regios. Respiren hondo. Bueno… respiren.