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El Destiempo

La noticia, pero a destiempo — sátira y opinión sobre la prensa local de México.

Edición Nacional 13 de agosto, 2026
Jalisco Nota 23 de junio de 2026

Lo hicieron volar y se les cayó: crónica de un festejo con aterrizaje

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Lo hicieron volar y se les cayó: crónica de un festejo con aterrizaje
El Mundial nos ha traído cosas hermosas a Guadalajara: cumbia colombiana en La Minerva, pantallas gigantes por toda la ciudad y la oportunidad de sentirnos, por unas semanas, el ombligo del planeta futbolero. También nos trajo una lección de física básica que parece que seguimos sin aprender en este país: lo que sube, baja.

En pleno ambiente festivo del Fan Fest, un hombre fue lanzado al aire por la euforia colectiva, esa tradición ancestral mexicana de tomar a alguien entre varios y aventarlo hacia el cielo en señal de alegría. El problema con esa tradición, como con tantas otras, es la fase del aterrizaje. Lo hicieron volar y, en el momento decisivo, se les cayó. El hombre resultó herido y tuvo que ser trasladado a recibir atención médica.

Quede claro que aquí nadie se ríe de la salud de nadie; deseamos que el aficionado se recupere pronto y vuelva, ojalá con los pies firmemente en el suelo. Pero la escena merece una reflexión nacional. Somos un pueblo que celebra con el cuerpo: levantamos en hombros, aventamos al aire, cargamos al festejado como trofeo. Y somos, también, un pueblo de coordinación motora optimista, esa que asume que las seis manos que te lanzaron seguirán todas ahí cuando regreses. Spoiler: a veces dos se distraen, una saluda a un conocido y otra va por una chela.

Lo curioso es el contexto. La misma semana, el director operativo de Bomberos de Guadalajara anda exhortando a la población a no meterse a canales ni cuerpos de agua durante las lluvias. Entre el que se mete al canal y el que se deja lanzar al aire, uno empieza a sospechar que el verdadero deporte extremo del tapatío no es el futbol, sino el entusiasmo sin protocolo de seguridad.

Que conste el aprendizaje: la fiesta mundialista está increíble, pero la gravedad no toma vacaciones ni se conmueve con los colores de la Selección. Si lo van a aventar al aire, negocien previamente quién se queda en el equipo de recepción. Y si la cosa se ve floja, mejor festejen como la gente decente: gritando, abrazando y, sobre todo, sin despegar los tenis del concreto. Guadalajara ya tiene suficientes emergencias con la lluvia como para sumarle las del despegue voluntario.