En Jalisco la solidaridad se abstuvo
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Hay derrotas y hay derrotas elegantes. La del jueves en el Congreso de Jalisco pertenece a la segunda categoría: la pensión universal para personas con discapacidad, 3 mil 300 pesos bimestrales para quienes tienen entre 18 y 64 años, no murió por un 'no' rotundo, sino por algo mucho más sofisticado: la abstención.
La aritmética duele. La reforma juntó 24 votos a favor, con el respaldo de PAN, PRI, Morena y aliados. Necesitaba 26 por tratarse de una reforma constitucional. Pero la bancada de Movimiento Ciudadano y una diputada independiente decidieron abstenerse y, así, sin levantar la voz ni mancharse las manos, mandaron la iniciativa al cajón. Abstenerse es el deporte extremo de la política: consiste en estar sentado en la curul, cobrar la dieta y no comprometerse con nada, como quien va al buffet y solo mira.
El argumento oficial tiene su elegancia retórica. Un diputado explicó que una persona con discapacidad no solo necesita una pensión, sino también transporte accesible, rehabilitación, una persona cuidadora, educación, empleo y espacios accesibles; que hace falta una 'política integral' y no una pensión aislada. Impecable. El problema es que 'lo integral' suele ser la palabra favorita de quienes no quieren dar ni lo básico: primero prometen el todo para no entregar la parte. Es como negarle a alguien un vaso de agua argumentando que en realidad lo que necesita es una red hidráulica moderna con tratamiento terciario.
Mientras el pleno filosofaba sobre la integralidad, las personas que esperaban esos 3 mil 300 pesos bimestrales seguirán esperando la política integral que, con suerte, llegará completita en alguna legislatura futura, quizá junto con las banquetas accesibles que también prometieron.
Que conste: nadie votó en contra de los más vulnerables. Solo se hicieron a un lado. Y a veces hacerse a un lado, en el momento exacto, hace más daño que un 'no'. En Jalisco aprendimos algo esta semana: la solidaridad existe, pero de repente prefiere quedarse callada y contar hasta 26.
La aritmética duele. La reforma juntó 24 votos a favor, con el respaldo de PAN, PRI, Morena y aliados. Necesitaba 26 por tratarse de una reforma constitucional. Pero la bancada de Movimiento Ciudadano y una diputada independiente decidieron abstenerse y, así, sin levantar la voz ni mancharse las manos, mandaron la iniciativa al cajón. Abstenerse es el deporte extremo de la política: consiste en estar sentado en la curul, cobrar la dieta y no comprometerse con nada, como quien va al buffet y solo mira.
El argumento oficial tiene su elegancia retórica. Un diputado explicó que una persona con discapacidad no solo necesita una pensión, sino también transporte accesible, rehabilitación, una persona cuidadora, educación, empleo y espacios accesibles; que hace falta una 'política integral' y no una pensión aislada. Impecable. El problema es que 'lo integral' suele ser la palabra favorita de quienes no quieren dar ni lo básico: primero prometen el todo para no entregar la parte. Es como negarle a alguien un vaso de agua argumentando que en realidad lo que necesita es una red hidráulica moderna con tratamiento terciario.
Mientras el pleno filosofaba sobre la integralidad, las personas que esperaban esos 3 mil 300 pesos bimestrales seguirán esperando la política integral que, con suerte, llegará completita en alguna legislatura futura, quizá junto con las banquetas accesibles que también prometieron.
Que conste: nadie votó en contra de los más vulnerables. Solo se hicieron a un lado. Y a veces hacerse a un lado, en el momento exacto, hace más daño que un 'no'. En Jalisco aprendimos algo esta semana: la solidaridad existe, pero de repente prefiere quedarse callada y contar hasta 26.