El góber cumplió: pedaleó cinco kilómetros y repartió tres patrullas antes de comer
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Hay días de gobernador que parecen guion de comercial y este fue uno de ellos. El gobernador Alfredo Ramírez Bedolla arrancó la jornada en La Piedad encabezando una rodada ciclista para celebrar el segundo aniversario del Bulevar Martí Mercado, acompañado por el secretario de Comunicaciones y Obras Públicas, Rogelio Zarazúa Sánchez. Cinco kilómetros de ciclovía pedaleados con casco, sonrisa y fotógrafo oficial, porque en Michoacán las obras públicas no sólo se inauguran: se les festeja el cumpleaños como si fueran ahijadas.
Detengámonos en la metáfora involuntaria. Celebrar dos años de un bulevar con una rodada es admitir, con ternura, que la mayor hazaña de la obra fue seguir existiendo. Felicidades, banqueta, sobreviviste 24 meses sin que te levantaran para darte mantenimiento. En un estado donde el bache es prácticamente fauna endémica, un tramo de ciclovía que llega a su segundo aniversario merece pastel, veladoras y misa de acción de gracias.
Ya con las pantorrillas calientes, el mandatario se trasladó a Zamora para la segunda función del día: entregar tres flamantes patrullas Ford Police Interceptor de última generación a la Policía Municipal. El discurso fue el de siempre —fortalecer la seguridad, incrementar la presencia policial, reducir los tiempos de respuesta— y uno de verdad quiere creerlo. El problema es la aritmética: tres patrullas para una realidad que a diario llena las páginas rojas suena menos a estrategia integral y más a que llegó el paquete y hubo que estrenarlo con evento.
Que quede claro: bienvenidas las patrullas, bienvenida la ciclovía, bienvenido el ejercicio. Nadie se queja de que el góber ande en bici ni de que Zamora tenga carros nuevos. Lo que da ternurita es la coreografía: la agenda del día montada para que quepa en un mismo boletín, del pedaleo recreativo al combate al crimen sin cambiarse los tenis. Multitasking de manual.
La pregunta que queda flotando sobre el kiosco es sencilla: ¿los tiempos de respuesta de esas tres patrullas bajarán tanto como bajó la velocidad del gobernador en la subidita de la ciclovía? Ojalá. Mientras tanto, Michoacán aplaude la rodada, revisa la cajuela de las Ford y espera, con la paciencia de siempre, la cuarta función.
Detengámonos en la metáfora involuntaria. Celebrar dos años de un bulevar con una rodada es admitir, con ternura, que la mayor hazaña de la obra fue seguir existiendo. Felicidades, banqueta, sobreviviste 24 meses sin que te levantaran para darte mantenimiento. En un estado donde el bache es prácticamente fauna endémica, un tramo de ciclovía que llega a su segundo aniversario merece pastel, veladoras y misa de acción de gracias.
Ya con las pantorrillas calientes, el mandatario se trasladó a Zamora para la segunda función del día: entregar tres flamantes patrullas Ford Police Interceptor de última generación a la Policía Municipal. El discurso fue el de siempre —fortalecer la seguridad, incrementar la presencia policial, reducir los tiempos de respuesta— y uno de verdad quiere creerlo. El problema es la aritmética: tres patrullas para una realidad que a diario llena las páginas rojas suena menos a estrategia integral y más a que llegó el paquete y hubo que estrenarlo con evento.
Que quede claro: bienvenidas las patrullas, bienvenida la ciclovía, bienvenido el ejercicio. Nadie se queja de que el góber ande en bici ni de que Zamora tenga carros nuevos. Lo que da ternurita es la coreografía: la agenda del día montada para que quepa en un mismo boletín, del pedaleo recreativo al combate al crimen sin cambiarse los tenis. Multitasking de manual.
La pregunta que queda flotando sobre el kiosco es sencilla: ¿los tiempos de respuesta de esas tres patrullas bajarán tanto como bajó la velocidad del gobernador en la subidita de la ciclovía? Ojalá. Mientras tanto, Michoacán aplaude la rodada, revisa la cajuela de las Ford y espera, con la paciencia de siempre, la cuarta función.