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El Destiempo

La noticia, pero a destiempo — sátira y opinión sobre la prensa local de México.

Edición Nacional 8 de octubre, 2026
Jalisco • Nota • 6 de septiembre de 2026

Bip-bip contra la letra chica: un coyote le enseña al país cómo se presenta una queja

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Bip-bip contra la letra chica: un coyote le enseña al país cómo se presenta una queja
Que levante la mano quien haya intentado hacer valer una garantía en México sin salir con úlcera. Ahora observen y aprendan, porque el consumidor más perseverante de la temporada no es humano: es un coyote flaco, de mirada hambrienta y expediente kilométrico, que se plantó en las oficinas de la Profeco en la Ciudad de México para interponer una queja formal contra ACME, la megacorporación que durante décadas le ha vendido cohetes que estallan antes de tiempo, resorteras traicioneras y paquetes con instrucciones claramente escritas por un enemigo.

El personaje llegó con la consigna “Si Profeco conmigo, ¿quién contra mí?”, que es, hay que reconocerlo, más contundente que la mitad de los lemas de campaña que hemos aguantado. Y aquí viene lo verdaderamente sorprendente: el titular del organismo lo atendió en persona. En persona. A un consumidor de dibujos animados. Uno no sabe si aplaudir la vocación de servicio o preguntarse por qué las quejas de los de carne y hueso rara vez consiguen que el jefe salga de su oficina a dar la cara.

La moraleja, por supuesto, es publicitaria: se trata de una activación de la marca, un guiño simpático para promocionar personajes. Pero la sátira se cuela sola. Si a un coyote le resuelven la audiencia con semejante prontitud, imagínense el potencial: bastaría con que cada mexicano defraudado por un electrodoméstico que murió al mes, un boleto que nunca reembolsaron o una promoción que resultó ser puro humo se disfrazara de fauna del desierto para recibir trato preferente.

Lo entrañable del caso es la constancia del querellante. Cae de un risco, se aplasta con su propio yunque, se pinta un túnel en la roca contra el que se estrella, y aun así regresa a comprarle a ACME. Es, básicamente, el cliente cautivo perfecto: sabe que el producto es defectuoso, sabe que va a fallar, y vuelve. Cualquier parecido con nuestra relación colectiva con ciertos servicios —esos que pagamos religiosamente aunque nunca funcionen— es pura coincidencia caricaturesca.

Así que gracias, estimado coyote, por recordarnos que el derecho a reclamar existe, que las ventanillas se pueden usar y que la persistencia, a la larga, algo consigue. Aunque sea una foto. El correcaminos seguirá haciendo bip-bip; tú seguirás llenando formatos. En este país, francamente, no sabemos cuál de las dos cosas es más heroica.