La presa que resucita al 16 por ciento (y justo cuando alguien preguntó)
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En Guanajuato capital ocurrió un milagro hidráulico de esos que solo se dan cuando hay un micrófono cerca. Tras 62 días con una fuga en la presa de La Soledad, y luego de que un diputado local expresara en plena sesión su preocupación por los daños y por el vaciado de sus aguas, el organismo operador salió a informar —oh, casualidad— que la presa ya inició 'con éxito' su proceso de recarga, con un incremento del 16 por ciento en su almacenamiento.
Dieciséis por ciento. Redoble de tambores. Después de dos meses de fuga, el embalse alcanzó una cifra que en cualquier examen sería reprobatoria, pero que en un comunicado oficial se presenta como hazaña. 'Ha iniciado con éxito', dicen. Con éxito inició también, en su momento, la fuga.
El organismo aseguró que ya contuvo el escape en la obra de toma, reemplazó el tramo de tubería afectado y rehabilitó accesorios que 'garantizan la seguridad de la infraestructura'. Traducción: se descompuso, lo arreglamos y ahora se los contamos con adjetivos. También repitió, no una sino varias veces, que el suministro de agua potable para los hogares de la capital está 'plenamente garantizado', frase que en México tiene el mismo valor tranquilizador que 'ahorita lo checo'.
Lo verdaderamente notable es el timing. La preocupación pública del diputado y la respuesta optimista del organismo llegaron casi pegaditas, en esa coreografía tan nuestra donde primero alguien pregunta en voz alta y luego, mágicamente, aparece el boletín con buenas noticias. Si el diputado hubiera preguntado antes, quizá llevaríamos 62 días de recarga y no de fuga.
Mientras tanto, el ciudadano de a pie —ese que no tiene tribuna ni derecho a comunicado— seguirá abriendo la llave con la fe intacta de quien reza. Le dijeron que todo está garantizado, y con eso tendrá que llenar la cubeta. Al 16 por ciento, eso sí, pero con optimismo institucional al cien.
Dieciséis por ciento. Redoble de tambores. Después de dos meses de fuga, el embalse alcanzó una cifra que en cualquier examen sería reprobatoria, pero que en un comunicado oficial se presenta como hazaña. 'Ha iniciado con éxito', dicen. Con éxito inició también, en su momento, la fuga.
El organismo aseguró que ya contuvo el escape en la obra de toma, reemplazó el tramo de tubería afectado y rehabilitó accesorios que 'garantizan la seguridad de la infraestructura'. Traducción: se descompuso, lo arreglamos y ahora se los contamos con adjetivos. También repitió, no una sino varias veces, que el suministro de agua potable para los hogares de la capital está 'plenamente garantizado', frase que en México tiene el mismo valor tranquilizador que 'ahorita lo checo'.
Lo verdaderamente notable es el timing. La preocupación pública del diputado y la respuesta optimista del organismo llegaron casi pegaditas, en esa coreografía tan nuestra donde primero alguien pregunta en voz alta y luego, mágicamente, aparece el boletín con buenas noticias. Si el diputado hubiera preguntado antes, quizá llevaríamos 62 días de recarga y no de fuga.
Mientras tanto, el ciudadano de a pie —ese que no tiene tribuna ni derecho a comunicado— seguirá abriendo la llave con la fe intacta de quien reza. Le dijeron que todo está garantizado, y con eso tendrá que llenar la cubeta. Al 16 por ciento, eso sí, pero con optimismo institucional al cien.