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El Destiempo

La noticia, pero a destiempo — sátira y opinión sobre la prensa local de México.

Edición Nacional 13 de agosto, 2026
Guanajuato Nota 23 de junio de 2026

Mezcal con víbora, alacrán y tarántula: el Bajío ya no necesita advertencias de salud

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Mezcal con víbora, alacrán y tarántula: el Bajío ya no necesita advertencias de salud
Hay regiones que presumen su mezcal por la pureza del agave, las notas ahumadas, el terruño. Y luego está Celaya, donde unos expositores de Guanajuato capital decidieron que lo que de verdad le faltaba a la botella era fauna. Mezcales con víbora, alacrán y tarántula adentro causaron asombro entre los asistentes, y con razón: no todos los días le sirven a uno un destilado que, en teoría, podría volver a moverse.

El gusano de maguey, ese clásico humilde, debe estar sintiéndose obsoleto. Lo que antes era el toque rebelde de una botella —un animalito flotando al fondo como recuerdo de juventud— hoy palidece frente a un alacrán en posición de combate y una tarántula con todas sus patas dispuestas. La escalada es evidente: empezamos con un gusano y terminamos con un pequeño zoológico en conserva etílica. A este paso, la próxima edición traerá mezcal con coyote.

Seamos justos: la tradición de macerar bichos en destilados existe, tiene su lógica y hasta sus defensores que le atribuyen propiedades. El asombro de los asistentes no es escándalo, es mercadotecnia funcionando a la perfección. Porque nadie saca el celular para fotografiar una botella sobria; en cambio, una tarántula suspendida en mezcal recorre el país en redes antes de que el expositor termine de explicar el proceso. El miedo, resulta, vende mejor que el sabor.

Lo que de veras celebramos es la sinceridad del producto. En un mundo donde todo trae letra chiquita, advertencias y sellos negros de "exceso", aquí por fin tenemos una bebida cuya peligrosidad va a la vista, flotando con orgullo. No hay engaño posible: si te animas a ese trago, sabes exactamente en qué te metes, porque te está mirando desde el fondo del vaso. Es la transparencia más honesta que ha dado el Bajío en toda la semana, y miren que hubo competencia.

Así que si usted anda por Celaya y le ofrecen un mezcalito con alacrán, recuerde la regla de oro provinciana: el primero lo invita la curiosidad, el segundo lo pide el valor y del tercero ya se acuerda el animal, no usted. Salud, con respeto a la fauna y con muchísimo respeto al hígado.