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El Destiempo

La noticia, pero a destiempo — sátira y opinión sobre la prensa local de México.

Edición Nacional 8 de octubre, 2026
Michoacán • Nota • 6 de septiembre de 2026

Salió a la calle con chaleco antibalas; la autoridad se preocupa por la pureza del tequila

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Salió a la calle con chaleco antibalas; la autoridad se preocupa por la pureza del tequila
Hay semanas en que el guardarropa ciudadano cuenta la verdad que los boletines callan. En menos de 24 horas, Michoacán registró dos homicidios cerca de bares: uno en Uruapan y otro afuera del Bunbury's, en pleno Centro Histórico de Morelia, a unos metros de una primaria, de la Casa del Estudiante y del templo de San Agustín. La víctima, identificada de manera preliminar como «El Beto», caminaba sobre la calle Aldama cuando fue interceptada. Portaba un arma y, atención al accesorio, un chaleco balístico. Cuando el peatón michoacano ya incorpora indumentaria táctica a su outfit de sábado por la tarde, no hace falta comunicado: la calle ya te avisó.

El chaleco, además, resultó ser un accesorio decorativo trágico: no alcanzó a servir de mucho. Pero el mensaje sociológico queda: en el catálogo del transeúnte moderno de Morelia, junto a la cartera y las llaves, empieza a figurar el kevlar. Y todo esto ocurriendo a la sombra de un templo y junto a una escuela, en el corazón turístico de la ciudad de la cantera rosa. Postal para la próxima campaña de promoción cultural.

Ante semejante panorama, la respuesta institucional fue de una precisión conmovedora. La COEPRIS anunció que durante las fiestas patrias vigilará la calidad del alcohol que se vende y llamó a la población a comer y beber con moderación. Es decir: en un fin de semana con dos muertos cerca de cantinas, la gran cruzada oficial es que el destilado esté en regla. Uno agradece el celo sanitario, faltaba más, nadie quiere un mezcal adulterado. Pero el orden de las preocupaciones tiene su poesía involuntaria: puedes toparte con un ciudadano armado y con chaleco, no pasa nada, lo importante es que el tequila del grito venga certificado.

Modérate, ciudadano, dice la autoridad. Y vaya que la ciudadanía se está moderando: cada vez menos gente quiere acercarse a un bar, y no precisamente por la resaca. La verdadera campaña de consumo responsable la está escribiendo la crónica policiaca, no el cartel de la COEPRIS. Que vigilen el alcohol, en buena hora; ojalá algún día vigilen con el mismo entusiasmo la esquina donde el peatón siente que le urge un chaleco. Salud, con moderación y bajo perfil. Que el único disparo del 15 de septiembre sea el del cohete.