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El Destiempo

La noticia, pero a destiempo — sátira y opinión sobre la prensa local de México.

Edición Nacional 8 de octubre, 2026
Ciudad de México • Digest • 6 de septiembre de 2026

Reglamento capitalino: lo tuyo es multa, lo mío es tarjetón

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Reglamento capitalino: lo tuyo es multa, lo mío es tarjetón
Amaneció la Ciudad de México con su equilibrio cósmico intacto: las reglas son sagradas, siempre y cuando las cumpla alguien más. Nada lo ilustra mejor que la calle peatonal de República de Guatemala, ese tramo donde el reglamento dice, en letras grandes, que ahí no entran coches. Ahí, según se documentó, amanece estacionada la camioneta del propio titular de la Autoridad del Centro Histórico, la dependencia encargada de ordenar y preservar la zona. El respaldo para no ser infraccionado era un tarjetón en el parabrisas que anunciaba un número de placas oficial que —detalle menor— no coincidía con la matrícula real del vehículo. Ordenar el Centro Histórico desde el asiento del conductor, sobre la banqueta, es la clase de coherencia institucional que sólo se consigue con años de servicio público.

Y mientras el funcionario preserva el patrimonio ocupándolo con hojalata, la ley cae con todo su peso sobre el verdadero enemigo del orden urbano: los jóvenes que juegan Pokémon Go en la Alameda. Un grupo de muchachos denunció haber sido rodeado por catorce —catorce— elementos entre policías y trabajadores del gobierno capitalino, en un operativo digno de desmantelar un cártel, aunque el botín era un bicho virtual. "Ahora es delito jugar", resumieron. Consuela saber que, si algún día te roban el celular en la Alameda, basta con que abras la app: catorce servidores públicos llegarán de inmediato... a preguntarte si tienes permiso para atrapar criaturas.

En el capítulo de movilidad, la ciudad se despidió esta semana de los scooters de renta, que cumplieron su plazo y dejaron las calles. Se van sin hacer ruido, como llegaron: tirados en las banquetas, cargando a media noche en la esquina, esperando a que alguien los levantara del arroyo vehicular. Descansen en paz, patinetes; fueron el único medio de transporte que compartió con nosotros el sueño de rodar libremente hasta caerse.

El agua, en cambio, sí fluye, aunque no siempre por donde debería. El Segundo Informe de Gobierno reveló que Tlalpan y Xochimilco concentran el 63% de las fugas subterráneas de la capital: 234 de 368 reportadas en cinco meses. Dos alcaldías que, entre las dos, sostienen media red hidráulica por la vía del goteo permanente. En una ciudad que reza cada temporada por el agua, tenemos demarcaciones regando el subsuelo con la generosidad de quien no paga el recibo. La chinampa histórica y el sur boscoso, unidos por lo único que de veras corre en esta ciudad: el agua que se escapa antes de llegar a la llave.

La política ofreció su ración de finura. El expresidente Vicente Fox llamó públicamente a "partirle la madre a Morena" y a "largarlos", en ese registro de estadista que lo distingue desde que dejó la residencia oficial. Nada como un exmandatario recordándonos que el debate nacional se puede resolver con las mismas herramientas retóricas de un pleito de estacionamiento. Del otro lado, la presidenta Sheinbaum insistió en que la esencia de la Cuarta Transformación es "no alejarse de las necesidades de las familias", frase que sobrevive intacta a cualquier informe, cualquier semestre y cualquier fuga de agua.

En salud, dos joyas. Birmex, la empresa encargada de que las medicinas lleguen, admitió que opera su red de comunicaciones con módems caseros "inseguros e inestables", de esos que uno reinicia a patadas cuando se cae Netflix, y ahora lanza licitación para conseguir algo más digno. El abasto nacional de fármacos, colgado del mismo aparatito que tu vecino usa para ver reels. Y en el Hospital General, un brote de salmonelosis afectó a estudiantes sin que la institución avisara a la UNAM: "nos enteramos por redes sociales", dijeron desde la universidad. La epidemiología moderna reducida a hacerle scroll a la timeline y rezar por no aparecer etiquetado.

Hubo efemérides. El Metro cumplió 57 años y lo celebró con música y baile en la Glorieta de Insurgentes, porque nada dice "te amo, transporte público" como festejar arriba de una glorieta a la que sólo se llega cruzando seis carriles. Felicidades al Metro, sobreviviente heroico que sigue moviendo millones aunque su cumpleaños lo celebremos parados.

Y para cerrar con vocación internacional: el gobierno de Irán calificó de "positiva" la política exterior de la presidenta y agradeció su "apoyo fraterno". Cuando Teherán te felicita por tu respeto a la no intervención, uno no sabe si es un elogio diplomático o una reseña de cinco estrellas que preferiría no tener en el perfil. En fin, capital: cuídese, no juegue en la Alameda y, si va a estacionarse en la banqueta, hágalo con tarjetón. De preferencia con placas que ni existan.