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El Destiempo

La noticia, pero a destiempo — sátira y opinión sobre la prensa local de México.

Edición Nacional 8 de octubre, 2026
Nuevo León • Nota • 6 de septiembre de 2026

El coleccionista que pensaba en grande y también en chiquito

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El coleccionista que pensaba en grande y también en chiquito
Hay operativos que dejan cifras y hay operativos que dejan preguntas existenciales. El cateo de esta semana en un inmueble de Colinas de San Jerónimo, sobre la calle Pierre Loti, pertenece a la segunda categoría. Autoridades estatales y federales —Agencia Estatal de Investigaciones, Secretaría de la Defensa y Guardia Nacional— ingresaron con orden judicial como parte de una investigación por presuntas operaciones con recursos de procedencia ilícita. Hasta ahí, la nota de siempre.

Lo que eleva el caso a género literario es el inventario. Aseguraron cinco camionetas de lujo. Muy bien, ya lo habíamos visto. Aseguraron figuras de colección. Interesante, pero pasable. Y aseguraron, atención, vehículos a escala. Es decir: camionetas grandes y, junto a ellas, camionetas chiquitas. El presunto responsable, quienquiera que sea, no solo coleccionaba el tráiler; coleccionaba también su versión de repisa.

Uno intenta reconstruir la escena mental. Los peritos catalogando trocas de verdad en el patio mientras, adentro, alguien anota con cara seria: 'una camioneta miniatura, roja, con puertas que abren'. Nunca sabremos si las réplicas eran nostalgia pura, decoración de buen gusto o un audaz plan de respaldo: por si algún día te aseguran la flotilla real, que al menos te quede la de vitrina. Prevención patrimonial de nivel maestría.

Cabe recordar que el mismo predio, según distintas versiones oficiales, figura en una línea de investigación por presunto lavado de dinero. Todo es presunto, todo se está indagando, y aquí no acusamos a nadie de nada: para eso están los jueces, que últimamente tienen agenda llena. Nosotros solo nos quedamos con la estampa: un allanamiento donde lo más subversivo terminó siendo la sección de juguetes.

Y sí, entendemos la lógica del coleccionista. En una ciudad donde tener una camioneta del año es aspiracional y tener terreno donde estacionarla es utópico, la miniatura es la democratización del sueño. Lástima que, en este caso, la duda no sea sobre el modelo a escala, sino sobre cómo se pagaron los de tamaño natural. Mientras tanto, el resto de los mortales seguimos coleccionando algo más modesto: recibos, deudas y la esperanza de que el operativo de mañana también traiga catálogo.