Nuevo León estrena trámite para dejarte pasar: gratis, pero obligatorio
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En la larga tradición mexicana de resolver problemas creando papeles, Nuevo León anuncia una nueva joya de la corona: el Pase Turístico. Se trata de un documento obligatorio y cien por ciento gratuito para automovilistas particulares con placas foráneas o del extranjero que visiten la región por turismo o estancia temporal. Nace, nos dicen, tras las reformas a la Ley de Movilidad Sostenible, Accesibilidad y Seguridad Vial aprobadas por el Congreso local el pasado 21 de abril.
Detengámonos en el prodigio semántico: obligatorio y gratuito, todo junto, en la misma frase, sin despeinarse. Es el equilibrio perfecto entre 'no te cuesta nada' y 'pero ay de ti si no lo traes'. La bienvenida ideal para el visitante: pasa, ponte cómodo, disfruta el cerro de la Silla, y por cierto, antes de nada, llena este formato.
La intención declarada es fortalecer la seguridad vial y el control administrativo de los coches foráneos que ingresan al estado. Suena razonable, como suena razonable casi todo hasta que uno recuerda cómo terminan estas cosas en la práctica: una fila, un portal que se cae los fines de semana, un correo de confirmación que llega tres días después y un módulo donde alguien te explica que el sistema 'ya va a servir'. La seguridad vial, mientras tanto, seguirá dependiendo de que la gente no se pase el alto, cosa que ningún PDF ha logrado corregir en la historia de la humanidad.
Uno imagina al turista de Tamaulipas o de Coahuila, ilusionado con venir a gastar su dinero en restaurantes, plazas y peajes regiomontanos, descubriendo que primero debe tramitar su permiso para tener el honor de hacerlo. Nada dice 'destino turístico competitivo' como recibir a la gente con burocracia de cortesía. Ya solo falta el paso lógico: un pase turístico para el pase turístico.
Seamos justos: quizá funcione de maravilla, quizá sea ágil, digital y en dos clics. Ojalá. Ojalá sea el trámite modelo que redima a todos los demás trámites. Pero el historial no juega a favor y el escepticismo es, por estos rumbos, un músculo bien entrenado.
Mientras tanto, aquí queda el consejo para el foráneo que planee visitarnos: trae tu identificación, trae paciencia, trae paraguas por lo del clima, y trae impreso —por si las dudas— ese documento gratuito que, de no traerlo, te va a salir carísimo.
Detengámonos en el prodigio semántico: obligatorio y gratuito, todo junto, en la misma frase, sin despeinarse. Es el equilibrio perfecto entre 'no te cuesta nada' y 'pero ay de ti si no lo traes'. La bienvenida ideal para el visitante: pasa, ponte cómodo, disfruta el cerro de la Silla, y por cierto, antes de nada, llena este formato.
La intención declarada es fortalecer la seguridad vial y el control administrativo de los coches foráneos que ingresan al estado. Suena razonable, como suena razonable casi todo hasta que uno recuerda cómo terminan estas cosas en la práctica: una fila, un portal que se cae los fines de semana, un correo de confirmación que llega tres días después y un módulo donde alguien te explica que el sistema 'ya va a servir'. La seguridad vial, mientras tanto, seguirá dependiendo de que la gente no se pase el alto, cosa que ningún PDF ha logrado corregir en la historia de la humanidad.
Uno imagina al turista de Tamaulipas o de Coahuila, ilusionado con venir a gastar su dinero en restaurantes, plazas y peajes regiomontanos, descubriendo que primero debe tramitar su permiso para tener el honor de hacerlo. Nada dice 'destino turístico competitivo' como recibir a la gente con burocracia de cortesía. Ya solo falta el paso lógico: un pase turístico para el pase turístico.
Seamos justos: quizá funcione de maravilla, quizá sea ágil, digital y en dos clics. Ojalá. Ojalá sea el trámite modelo que redima a todos los demás trámites. Pero el historial no juega a favor y el escepticismo es, por estos rumbos, un músculo bien entrenado.
Mientras tanto, aquí queda el consejo para el foráneo que planee visitarnos: trae tu identificación, trae paciencia, trae paraguas por lo del clima, y trae impreso —por si las dudas— ese documento gratuito que, de no traerlo, te va a salir carísimo.