México suelta 73.9 millones de moscas y por fin encuentra un empleo con futuro
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Hay noticias que uno lee dos veces para asegurarse de que no son una parodia. Esta es una de ellas: México liberó 73.9 millones de moscas estériles en el noroeste del país para frenar el avance del gusano barrenador del ganado. La estrategia, técnicamente impecable, consiste en criar moscas incapaces de reproducirse —en una planta de Chiapas, por si quiere el dato para la sobremesa— y soltarlas por millones para que la plaga se enamore, lo intente, y no pase nada. Control de plagas por decepción amorosa masiva.
Piénselo desde el punto de vista de las moscas. Setenta y tres millones de criaturas producidas con un único propósito de vida, transportadas por tierra hasta la frontera y liberadas al aire libre para tener citas garantizadamente infructuosas. Es el programa de servicio social más grande y más triste de la historia nacional. Y funciona: en Chihuahua reportan una caída del 71% en los casos activos. Nunca tantos consiguieron tanto haciendo, biológicamente, tan poco.
Nuevo León, contagiado del optimismo, hizo su parte con la burocracia: suspendió la obligatoriedad de la Constancia de Tratamiento para la Prevención del Gusano Barrenador para mover ganado de manera interna. O sea, mientras la Federación resuelve el problema soltando insectos célibes, el estado resuelve el trámite soltando el papeleo. Dos escuelas de gobierno reunidas en una sola vaca: la del enjambre y la del sello.
Uno quisiera imaginar la junta donde se aprobó todo esto. Alguien levantó la mano y dijo, con toda seriedad, 'y si mejor aventamos setenta y tres millones de moscas', y en lugar de correrlo, lo felicitaron. Y tenía razón. Ese es el detalle que duele: es de las pocas ideas de este domingo que de verdad está dando resultados medibles, con porcentaje y todo.
Así que la próxima vez que le digan que sus planes no tienen futuro, recuerde que hay 73.9 millones de moscas mexicanas cuyo destino entero es fracasar en el amor por el bien de la patria, y lo están logrando con honores. Que el ganado del noroeste duerma tranquilo esta noche. Se lo ganó una nube de solteros forzados que jamás sabrán lo que hicieron por él.
Piénselo desde el punto de vista de las moscas. Setenta y tres millones de criaturas producidas con un único propósito de vida, transportadas por tierra hasta la frontera y liberadas al aire libre para tener citas garantizadamente infructuosas. Es el programa de servicio social más grande y más triste de la historia nacional. Y funciona: en Chihuahua reportan una caída del 71% en los casos activos. Nunca tantos consiguieron tanto haciendo, biológicamente, tan poco.
Nuevo León, contagiado del optimismo, hizo su parte con la burocracia: suspendió la obligatoriedad de la Constancia de Tratamiento para la Prevención del Gusano Barrenador para mover ganado de manera interna. O sea, mientras la Federación resuelve el problema soltando insectos célibes, el estado resuelve el trámite soltando el papeleo. Dos escuelas de gobierno reunidas en una sola vaca: la del enjambre y la del sello.
Uno quisiera imaginar la junta donde se aprobó todo esto. Alguien levantó la mano y dijo, con toda seriedad, 'y si mejor aventamos setenta y tres millones de moscas', y en lugar de correrlo, lo felicitaron. Y tenía razón. Ese es el detalle que duele: es de las pocas ideas de este domingo que de verdad está dando resultados medibles, con porcentaje y todo.
Así que la próxima vez que le digan que sus planes no tienen futuro, recuerde que hay 73.9 millones de moscas mexicanas cuyo destino entero es fracasar en el amor por el bien de la patria, y lo están logrando con honores. Que el ganado del noroeste duerma tranquilo esta noche. Se lo ganó una nube de solteros forzados que jamás sabrán lo que hicieron por él.