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El Destiempo

La noticia, pero a destiempo — sátira y opinión sobre la prensa local de México.

Edición Nacional 8 de octubre, 2026
Jalisco • Digest • 8 de septiembre de 2026

Guadalajara se hunde con estilo, pero ya con vuelo directo a París

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Guadalajara se hunde con estilo, pero ya con vuelo directo a París
Hay días en que Jalisco amanece con dos noticias que, juntas, resumen la administración pública contemporánea: la ciudad se está tragando a sí misma por abajo, pero arriba anunciamos un vuelo directo a París. El equilibrio perfecto. Que se abra un socavón de treinta metros de largo y seis de profundidad en el cruce de Malecón y Tenacatita, en Tonalá, es lamentable; que se pueda contemplar el abismo mientras uno planea sus vacaciones en la Ciudad Luz, eso ya es sofisticación tapatía.

Empecemos por abajo, que es donde está pasando todo. La lluvia del lunes dejó el hoyanco de Tonalá, digno de recibir turismo de aventura, y de paso los vecinos de Enrique Díaz de León pasaron la noche rezándole al SIAPA para no despertar en el fondo de otro. El director del organismo, con esa honestidad que solo da la fatiga, admitió que los hundimientos tienen que ver con la antigüedad de la red hídrica. Traducción: las tuberías son más viejas que la promesa de arreglarlas. Uno entiende: es difícil pensar en el subsuelo cuando estás cortando el listón de la ampliación de la carretera a Chapala, obra que durará nueve meses —el mismo tiempo que tarda un embarazo, aunque aquí lo que va a nacer es un embotellamiento.

Pero no todo es infraestructura hundiéndose con gracia. También hay conectividad. El gobernador presumió que Aeroméxico volará Guadalajara–París tres veces por semana… a partir de abril de 2027. Es decir, para cuando el vuelo despegue, el socavón de Tonalá ya tendrá nombre propio, código postal y probablemente su propia parroquia. Uno agradece la visión de futuro: mientras el presente se agrieta, el porvenir tiene escala en el Charles de Gaulle. Muy jalisciense eso de ofrecerle croissants a un ciudadano que todavía no puede cruzar su propia colonia sin brincar un charco del tamaño de un lago michoacano.

En la vida real, mientras tanto, seguimos siendo país. Y qué país. La organización Mexicanos Contra la Corrupción documentó que una empresa habría declarado ante las aduanas apenas el siete por ciento del diésel que realmente metió por ferrotanque —seis millones y medio de litros reportados contra unos noventa millones que calcula la autoridad. Es el tipo de matemática que uno solo logra en dos situaciones: repartiendo la cuenta del restaurante o gestionando huachicol fiscal. El SAT ya pidió a la FGR que le eche un ojo, cosa que en México equivale a mandar la carta a Santa: uno la escribe con fe, pero sabe cómo termina.

Del norte llegó otra postal costumbrista: en Esperanza, Puebla, cayó el alcalde junto con su hermano y parte de su gabinete, presuntamente por operar una estructura dedicada al robo al autotransporte, secuestro exprés y extorsión sobre la 150-D. Les aseguraron treinta y cinco armas, dos fusiles Barret, once vehículos blindados y hasta inhibidores de señal. Un ayuntamiento tan completo que solo le faltó una dirección de Comunicación Social para presumir logros. El municipio se llama Esperanza; ya nadie diga que en México falta sentido del humor institucional.

Y porque la autoridad también sabe ser tierna cuando quiere, en Guadalajara dieciséis personas cambiaron su multa por una jornada de trabajo comunitario barriendo el Parque de Las Estrellas. Doce hombres y cuatro mujeres pagaron sus faltas administrativas con escoba y buena voluntad. Se llama justicia cívica y, la verdad, es un modelo hermoso: si esto lo aplicáramos hacia arriba, media clase política estaría trapeando kioscos hasta el año 2040.

Cerramos con dos noticias que compiten por el premio a la convivencia. La Setran anunció que mil ciento treinta y tres camiones ya aparecen en tiempo real en Google Maps, lo cual es un avance civilizatorio: ahora uno puede ver, con precisión satelital, exactamente cuánto lleva sin pasar el camión. Y la Semarnat, junto con Jalisco y Nayarit, presentó un plan para 'coexistir' con los cocodrilos de la costa, reconociendo que hoteles y campos de golf invadieron su hábitat. Es decir: le construimos un fraccionamiento encima al cocodrilo y ahora le pedimos que sea comprensivo. Muy nuestro. Le pavimentamos el pantano, le abrimos un club de golf, y luego nos sorprende que el reptil tenga carácter. Bienvenidos a Jalisco: nos hundimos, pero con vuelo a París y espíritu de reconciliación con la fauna.