Ingresar | Crear cuenta

El Destiempo

La noticia, pero a destiempo — sátira y opinión sobre la prensa local de México.

Edición Nacional 8 de octubre, 2026
Jalisco • Nota • 8 de septiembre de 2026

Presunto maltratador de un cachorro traía credencial de la Guardia Nacional: qué manera de custodiar el país

Tamaño de letra
Presunto maltratador de un cachorro traía credencial de la Guardia Nacional: qué manera de custodiar el país
En El Salto detuvieron a un hombre señalado por provocar la muerte de un cachorro. Hasta ahí, un caso más de maltrato animal, de esos que a uno le revuelven el estómago y le recuerdan que la crueldad no necesita motivo. Pero el expediente traía un detalle que lo eleva a género literario: al momento de identificarse, el sujeto mostró una credencial de la Guardia Nacional.

Uno respira hondo. La corporación creada para poner orden, la que aparece en spots caminando entre trigales dorados con música épica, presuntamente representada esa tarde por alguien cuyo mayor operativo fue contra un perro que no llegaba ni a un año de vida. Si el objetivo era transmitir seguridad, el mensaje llegó distorsionado.

Y lo peor es que empieza a formarse un patrón que nadie pidió. En Guerrero apareció sin vida un elemento de la Guardia Nacional que estaba fuera de servicio, en un caso que las autoridades ya investigan y que motivó el despliegue de cientos de efectivos. La institución vive semanas complicadas, entre tragedias reales y credenciales que aparecen donde uno menos quisiera. La misma tarjeta que debería inspirar respeto termina saliendo a colación en la nota más triste del día.

Que quede claro: presunto es presunto, y será la autoridad quien determine responsabilidades. Pero conviene decirlo con todas sus letras: una identificación oficial no es un escudo para hacer lo que a uno se le antoje, es exactamente lo contrario, una obligación de portarse mejor que el resto. Si de verdad queremos que la gente le crea a una credencial, habría que empezar por vigilar quién la trae en la cartera. Porque hoy por hoy, en El Salto, la placa más famosa del día no detuvo a un criminal: presuntamente lo acompañaba.