Adiós a Pánfilo: la tortuga que aguantó más reconstrucciones que cualquier promesa de campaña
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Parral está de luto y, por una vez, el duelo no es por una obra inconclusa ni por un bache eterno, sino por una tortuga. Pánfilo, ejemplar de tortuga terrestre que conmovió a la ciudad tras sobrevivir a un atropello y a una compleja cirugía para reconstruirle el caparazón, murió el viernes pasado, semanas después de haber sido rescatado. La Profepa quedó a cargo del caso, lo cual ya de por sí es un detalle entrañable: a Pánfilo lo trató mejor el aparato institucional que a varios trámites de los humanos en este estado.
Detengámonos en la hazaña. Hablamos de un animal que fue embestido, operado, reconstruido y que aún así peleó por seguir adelante varias semanas más. Es decir, Pánfilo soportó una reconstrucción integral de su estructura completa, algo que la Vía Corta Parral-Chihuahua lleva años pidiendo a gritos sin que nadie le haga caso. A la tortuga le rehicieron el caparazón entero; a la carretera le bachearon diez kilómetros y le dijeron "ahí muere".
Lo que conmueve del caso Pánfilo es justamente su lentitud heroica. En una semana en que medio Chihuahua anda galopando por candidaturas y prometiendo transformar todo a la velocidad del rayo, una tortuga nos recordó que avanzar despacio, pero entero y con dignidad, es una forma legítima de existir. Pánfilo nunca prometió nada, nunca se registró en ninguna coordinación, nunca dijo que iba a llevar a Parral "a otro nivel". Simplemente sobrevivió todo lo que pudo.
Que su caparazón remendado sea memoria y advertencia: en esta tierra, lo que se construye con paciencia a veces dura más que lo que se anuncia con bombo. Descanse Pánfilo, el reptil más resiliente de la región sur, y ojalá su ejemplo de no apresurarse cunda entre quienes ahora corren como si el poder fuera a derretirse con el calor de junio.
Detengámonos en la hazaña. Hablamos de un animal que fue embestido, operado, reconstruido y que aún así peleó por seguir adelante varias semanas más. Es decir, Pánfilo soportó una reconstrucción integral de su estructura completa, algo que la Vía Corta Parral-Chihuahua lleva años pidiendo a gritos sin que nadie le haga caso. A la tortuga le rehicieron el caparazón entero; a la carretera le bachearon diez kilómetros y le dijeron "ahí muere".
Lo que conmueve del caso Pánfilo es justamente su lentitud heroica. En una semana en que medio Chihuahua anda galopando por candidaturas y prometiendo transformar todo a la velocidad del rayo, una tortuga nos recordó que avanzar despacio, pero entero y con dignidad, es una forma legítima de existir. Pánfilo nunca prometió nada, nunca se registró en ninguna coordinación, nunca dijo que iba a llevar a Parral "a otro nivel". Simplemente sobrevivió todo lo que pudo.
Que su caparazón remendado sea memoria y advertencia: en esta tierra, lo que se construye con paciencia a veces dura más que lo que se anuncia con bombo. Descanse Pánfilo, el reptil más resiliente de la región sur, y ojalá su ejemplo de no apresurarse cunda entre quienes ahora corren como si el poder fuera a derretirse con el calor de junio.