Arranca la temporada de camisetas: Guanajuato estrena elecciones y todos juran que apenas es “el paso legal”
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Amaneció Guanajuato con proceso electoral nuevo y, como manda la tradición, con políticos viejos. El Instituto Electoral instaló la ceremonia rumbo a 2027 y ahí estaban las mismas caras de siempre, sólo que estrenando camiseta: ocho partidos se disputarán 546 cargos —46 presidencias, 418 regidurías, 52 sindicaturas y 36 curules—, cifra suficiente para que a nadie le falte hueso que roer ni pretexto para cambiarse de bando. Que empiece la temporada de chapulines olímpicos.
La presidenta del instituto pidió que todos se conduzcan bajo las reglas y advirtió que la participación de las mujeres no puede quedar sujeta a concesiones partidistas. Aplausos. Traducción para el que llegó tarde: por favor, señores dirigentes, esta vez no repartan las candidaturas como quien reparte pastel de cumpleaños.
Y hablando de reglas, la alcaldesa de la capital, Samantha Smith, nos dio cátedra de cumplimiento legal. Anunció que entregaría su aviso de intención para reelegirse… y para demostrar su apego a la norma, lo comunicó en rueda de prensa desde la presidencia municipal, cuando el trámite iba a la sede estatal del partido. Aclaró, eso sí, que no adelanta los tiempos ni busca candidatura, que “cada etapa llegará cuando la ley y el partido lo determinen” y que esto es apenas “el paso legal”. Nada, un paso legal con edecanes, micrófonos y fondo institucional. Los tiempos no se adelantan: se ensayan.
En el mismo PAN, el ambiente es de puertas abiertas. La dirigencia estatal no descartó una alianza con el PRI, luego de que don Vicente Fox y el diputado Juan Carlos Romero Hicks se sentaran a platicar con Alito Moreno. ¿El motivo del encuentro? “Tienen amigos en ese partido”. Conmovedor: en Guanajuato el azul y el tricolor se reconcilian por la vía más mexicana que existe, la del compadrazgo. Falta ver en cuántos de los 46 municipios alcanza la amistad.
No todos comparten el abrazo. El legislador Jorge Espadas salió a pedir unidad panista con una frase que ya quisieran los publicistas: “No quiero un narcogobernador”. Una consigna tan contundente como preocupante, porque significa que hubo que decirla en voz alta. Cuando el piso mínimo de tus aspiraciones es que el gobernante no venga del crimen organizado, digamos que la vara viene bajita.
Del voto al espectáculo, que para el caso viene siendo lo mismo. La Secretaría de Turismo e Identidad anunció que este año no le dará dinero al patronato de la Feria de León, sino que apoyará “en especie”, contratando directamente los espectáculos. Es decir: el gobierno ya no financia la fiesta, ahora la programa. Nada como que el Estado decida quién canta en tu feria para que la palabra “identidad” del nombre de la secretaría empiece a cobrar sentido. Prometen, además, revisar el manejo del recurso público de todas las grandes ferias; ojalá esa auditoría llegue tan puntual como el pago a los artistas.
El arte de decidir quién sube al escenario también se estrenó en el Coecillo, donde cancelaron los danzones del Jardín de San Juan porque —según los reportes— una sola persona decidía quién bailaba y dónde. Guanajuato: cuna del control de accesos, desde la boleta hasta el danzón.
Mención aparte para el agua, ese recurso que en el discurso siempre alcanza. El Gobierno del Estado insiste en que el acueducto Solís-León “sí es viable”, pese al rechazo de productores de Acámbaro y Salvatierra y de pescadores de Yuriria, que al parecer no fueron consultados en la parte del “viable”. Mientras tanto, en León, el SAPAL suspendió la extracción de la presa El Palote, que anda al 55% y podría secarse en 2027. Resumiendo la política hídrica local: la presa que sí tenemos se seca, pero el acueducto que no tenemos ya es viable. Fe hidráulica de la buena.
Y para cerrar con ternura presupuestal, el Zoológico de León pidió un subsidio de más de diez millones de pesos por problemas financieros y baja afluencia. Cuesta creer que la gente prefiera no pagar boleto por ver animales enjaulados cuando puede ver gratis la instalación del proceso electoral: más especies, más plumaje y muchísimo más ruido. Bienvenidos a la temporada 2026-2027: mismos animales, jaula nueva.
La presidenta del instituto pidió que todos se conduzcan bajo las reglas y advirtió que la participación de las mujeres no puede quedar sujeta a concesiones partidistas. Aplausos. Traducción para el que llegó tarde: por favor, señores dirigentes, esta vez no repartan las candidaturas como quien reparte pastel de cumpleaños.
Y hablando de reglas, la alcaldesa de la capital, Samantha Smith, nos dio cátedra de cumplimiento legal. Anunció que entregaría su aviso de intención para reelegirse… y para demostrar su apego a la norma, lo comunicó en rueda de prensa desde la presidencia municipal, cuando el trámite iba a la sede estatal del partido. Aclaró, eso sí, que no adelanta los tiempos ni busca candidatura, que “cada etapa llegará cuando la ley y el partido lo determinen” y que esto es apenas “el paso legal”. Nada, un paso legal con edecanes, micrófonos y fondo institucional. Los tiempos no se adelantan: se ensayan.
En el mismo PAN, el ambiente es de puertas abiertas. La dirigencia estatal no descartó una alianza con el PRI, luego de que don Vicente Fox y el diputado Juan Carlos Romero Hicks se sentaran a platicar con Alito Moreno. ¿El motivo del encuentro? “Tienen amigos en ese partido”. Conmovedor: en Guanajuato el azul y el tricolor se reconcilian por la vía más mexicana que existe, la del compadrazgo. Falta ver en cuántos de los 46 municipios alcanza la amistad.
No todos comparten el abrazo. El legislador Jorge Espadas salió a pedir unidad panista con una frase que ya quisieran los publicistas: “No quiero un narcogobernador”. Una consigna tan contundente como preocupante, porque significa que hubo que decirla en voz alta. Cuando el piso mínimo de tus aspiraciones es que el gobernante no venga del crimen organizado, digamos que la vara viene bajita.
Del voto al espectáculo, que para el caso viene siendo lo mismo. La Secretaría de Turismo e Identidad anunció que este año no le dará dinero al patronato de la Feria de León, sino que apoyará “en especie”, contratando directamente los espectáculos. Es decir: el gobierno ya no financia la fiesta, ahora la programa. Nada como que el Estado decida quién canta en tu feria para que la palabra “identidad” del nombre de la secretaría empiece a cobrar sentido. Prometen, además, revisar el manejo del recurso público de todas las grandes ferias; ojalá esa auditoría llegue tan puntual como el pago a los artistas.
El arte de decidir quién sube al escenario también se estrenó en el Coecillo, donde cancelaron los danzones del Jardín de San Juan porque —según los reportes— una sola persona decidía quién bailaba y dónde. Guanajuato: cuna del control de accesos, desde la boleta hasta el danzón.
Mención aparte para el agua, ese recurso que en el discurso siempre alcanza. El Gobierno del Estado insiste en que el acueducto Solís-León “sí es viable”, pese al rechazo de productores de Acámbaro y Salvatierra y de pescadores de Yuriria, que al parecer no fueron consultados en la parte del “viable”. Mientras tanto, en León, el SAPAL suspendió la extracción de la presa El Palote, que anda al 55% y podría secarse en 2027. Resumiendo la política hídrica local: la presa que sí tenemos se seca, pero el acueducto que no tenemos ya es viable. Fe hidráulica de la buena.
Y para cerrar con ternura presupuestal, el Zoológico de León pidió un subsidio de más de diez millones de pesos por problemas financieros y baja afluencia. Cuesta creer que la gente prefiera no pagar boleto por ver animales enjaulados cuando puede ver gratis la instalación del proceso electoral: más especies, más plumaje y muchísimo más ruido. Bienvenidos a la temporada 2026-2027: mismos animales, jaula nueva.