El “paso legal” que Samantha dio por la puerta equivocada
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Hay trámites que se hacen y trámites que se anuncian. La alcaldesa de Guanajuato capital, Samantha Smith, optó por la segunda modalidad. Comunicó que este lunes entregaría su aviso de intención para buscar la reelección en 2027 y, para que quedara constancia de su respeto a la ley, lo dijo en rueda de prensa desde la presidencia municipal. Pequeño detalle de logística: el aviso iba a la sede estatal del partido, no al atril del ayuntamiento. Pero en política, dónde lo dices pesa más que dónde lo entregas.
La alcaldesa fue enfática en aclarar lo que no estaba haciendo. No es contender por una candidatura. No es adelantar los tiempos. Es, palabras textuales, “el paso legal”, ese que se da “para mantener abierta la posibilidad de continuar sirviendo a Guanajuato”. Uno agradece la precisión: sería terrible confundir a una funcionaria montando conferencia con logotipos municipales de fondo con, no sé, alguien haciendo campaña.
“Cada etapa llegará cuando la ley y el partido lo determinen”, prometió. Y tiene razón. Sólo que la etapa del micrófono, la etapa de los reporteros convocados y la etapa del encuadre institucional llegaron todas hoy, muy temprano, sin esperar a que nadie las determinara. Los tiempos electorales, ya se sabe, son como los invitados puntuales a una fiesta guanajuatense: siempre llegan antes de que abran la puerta.
Lo cierto es que el trámite existe, es legítimo y cualquiera en su derecho puede buscar la elección consecutiva. Nadie se lo reprocha. Lo que se disfruta es la coreografía: el arte de presentar un requisito burocrático como un acto de vocación de servicio, y de hacerlo desde el edificio que precisamente se pretende conservar. Es reelección con causa, pero también con escenografía.
Así que quedamos advertidos. No es campaña. Es un aviso. Uno muy avisado, transmitido en vivo, con el sello de la capital de fondo. Cuando llegue el momento en que sí sea campaña, habrá que inventar otra palabra, porque “el paso legal” ya lo gastamos en septiembre.
La alcaldesa fue enfática en aclarar lo que no estaba haciendo. No es contender por una candidatura. No es adelantar los tiempos. Es, palabras textuales, “el paso legal”, ese que se da “para mantener abierta la posibilidad de continuar sirviendo a Guanajuato”. Uno agradece la precisión: sería terrible confundir a una funcionaria montando conferencia con logotipos municipales de fondo con, no sé, alguien haciendo campaña.
“Cada etapa llegará cuando la ley y el partido lo determinen”, prometió. Y tiene razón. Sólo que la etapa del micrófono, la etapa de los reporteros convocados y la etapa del encuadre institucional llegaron todas hoy, muy temprano, sin esperar a que nadie las determinara. Los tiempos electorales, ya se sabe, son como los invitados puntuales a una fiesta guanajuatense: siempre llegan antes de que abran la puerta.
Lo cierto es que el trámite existe, es legítimo y cualquiera en su derecho puede buscar la elección consecutiva. Nadie se lo reprocha. Lo que se disfruta es la coreografía: el arte de presentar un requisito burocrático como un acto de vocación de servicio, y de hacerlo desde el edificio que precisamente se pretende conservar. Es reelección con causa, pero también con escenografía.
Así que quedamos advertidos. No es campaña. Es un aviso. Uno muy avisado, transmitido en vivo, con el sello de la capital de fondo. Cuando llegue el momento en que sí sea campaña, habrá que inventar otra palabra, porque “el paso legal” ya lo gastamos en septiembre.