La feria ya no se paga, ahora se programa: el Estado como DJ oficial
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El Gobierno de Guanajuato encontró una forma elegante de seguir metido en la Feria de León sin firmar cheques al patronato: ya no dará recursos económicos, apoyará “en especie”. ¿Y en qué especie? En espectáculos contratados directamente por la Secretaría de Turismo e Identidad. Traducción: el dinero ya no pasa por manos ajenas porque ahora el escenario lo arma el propio Estado. Del subsidio al playlist en un solo movimiento.
La titular de la dependencia lo presentó como un ejercicio de responsabilidad, e incluso anunció que se hará un análisis del manejo del recurso público no sólo en León, sino en todas las grandes ferias del estado. Suena a transparencia, y ojalá lo sea. Pero cambiar “te doy el dinero y tú contratas” por “yo contrato y tú aplaudes” no elimina la pregunta del gasto: sólo la muda de escritorio. Ahora la duda no es en qué gastó el patronato, sino a quién decidió subir al templete la secretaría.
Porque ese es el pequeño gran poder que nadie subrayó en el boletín: quien contrata los espectáculos decide quién canta, quién no y con qué criterio. En una secretaría que además lleva la palabra “Identidad” en el nombre, la tentación de curar la identidad guanajuatense a punta de contratos artísticos es casi poética. La feria del pueblo, con cartelera de autor.
Nadie discute que las ferias necesitan orden y cuentas claras; llevan años pidiéndolo. El punto es que “apoyo en especie” es el eufemismo más generoso del mes: significa que el gobierno no soltó el billete, soltó el control remoto. Y el control remoto, en política, nunca se presta.
Quedamos entonces a la espera del análisis prometido y de la cartelera oficial. Si el primero llega con la misma rapidez con la que se anunció el segundo, será la feria más auditada de la historia. Si no, ya sabremos que en Guanajuato la rueda de la fortuna no es la única atracción que gira siempre hacia el mismo lado.
La titular de la dependencia lo presentó como un ejercicio de responsabilidad, e incluso anunció que se hará un análisis del manejo del recurso público no sólo en León, sino en todas las grandes ferias del estado. Suena a transparencia, y ojalá lo sea. Pero cambiar “te doy el dinero y tú contratas” por “yo contrato y tú aplaudes” no elimina la pregunta del gasto: sólo la muda de escritorio. Ahora la duda no es en qué gastó el patronato, sino a quién decidió subir al templete la secretaría.
Porque ese es el pequeño gran poder que nadie subrayó en el boletín: quien contrata los espectáculos decide quién canta, quién no y con qué criterio. En una secretaría que además lleva la palabra “Identidad” en el nombre, la tentación de curar la identidad guanajuatense a punta de contratos artísticos es casi poética. La feria del pueblo, con cartelera de autor.
Nadie discute que las ferias necesitan orden y cuentas claras; llevan años pidiéndolo. El punto es que “apoyo en especie” es el eufemismo más generoso del mes: significa que el gobierno no soltó el billete, soltó el control remoto. Y el control remoto, en política, nunca se presta.
Quedamos entonces a la espera del análisis prometido y de la cartelera oficial. Si el primero llega con la misma rapidez con la que se anunció el segundo, será la feria más auditada de la historia. Si no, ya sabremos que en Guanajuato la rueda de la fortuna no es la única atracción que gira siempre hacia el mismo lado.