Modernizando la patria: tubos que se emancipan, encuestas que no cuentan y un adiós con acuse de recibo
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Amaneció Michoacán con esa palabra mágica que lo cura todo: modernización. En Morelia, la Sedum anda modernizando la red hidráulica de la avenida Madero Poniente a lo largo de quince kilómetros, y lo hace, según explican, «de manera paralela» a la construcción del Morebús. Traducción para el peatón que patina en el charco: van a abrir la calle dos veces por el precio de una sola angustia.
Para colmo, la titular de la dependencia, María Elena Huerta Moctezuma, salió a desmentir que se haya roto una tubería durante las obras; aclaró que se trata de «modernizaciones». Qué bonito idioma el de la burocracia, donde el agua no se fuga: se emancipa. Donde no hay tubo reventado, hay un frente de obra expresando su verdad. Lo desmintió con tanto énfasis que ahora todos sabemos dos cosas: que había una tubería y que algo le pasó.
Uno entiende la lógica. En un estado donde llueve como si el cielo cobrara por hora —Tangancícuaro va ganando el concurso—, mejor decir que el encharcamiento es «infraestructura pluvial en fase de pruebas». Y si mañana Madero Poniente amanece hecha alberca olímpica, ya sabemos el comunicado: no es inundación, es una piscina de cortesía en lo que llega el carril confinado.
Mientras tanto, en el gran teatro de la 4T michoacana, tres encuestas —tres, contémoslas— coinciden en que Carlos Torres Piña va al frente rumbo a 2027. El hombre ya hasta tiene «ruta»: promete integrar a los demás aspirantes en caso de ser nombrado coordinador estatal, ese gesto tan generoso de repartir sillas en una mesa que todavía no es suya. Pero entonces aparece Fabiola Alanís con el balde de agua fría (bien fría, de la que sí sale de la tubería) y aclara que la definición será «decisión política», ponderada por tres elementos «de carácter político», no por encuestas. O sea: gracias por las tres fotografías del momento, muy bonitas, enmárquelas; pero aquí la foto que cuenta se toma en otro estudio y con otro fotógrafo. Nada como enterarte de que ibas puntero en una carrera cuyo cronómetro está en la bolsa de alguien más.
De salidas dramáticas, la del alcalde de Zamora, Carlos Soto, que rompió «firme y definitivamente» con el PAN y acusó a la dirigencia estatal de operar como «mafia política». Dice que buscó diálogo durante meses. Descubrir que tu partido es un grupo cerrado después de años de militancia es como quejarte de que la fiesta está aburrida a las cuatro de la mañana: quizá el problema no era la fiesta. Sea como sea, Soto seguirá «al frente de su proyecto», que es la manera elegante de decir que se lleva la torta y deja el membrete.
En el frente épico, México y Estados Unidos activaron la operación binacional antidrones «Águila Alta» en la frontera Tijuana-San Diego. Un aplauso: por fin un águila que sí despega. Del 31 de agosto al 21 de septiembre andarán cazando dronecitos del crimen organizado, que ya modernizaron su logística aérea mientras nosotros seguimos modernizando la tubería de Madero. Y para que nadie se quede sin sustos, el país ampliará a finales de 2026 las alertas en el celular: ahora sonará por huracanes, incendios, actividad volcánica y deslaves, con un tono distinto al del sismo. Michoacano prevenido: pronto tu teléfono tendrá más alarmas que tu conciencia, y todas puntuales a las tres de la madrugada.
No todo es modernización: en el Tecnológico de Pátzcuaro el personal paró labores por siete millones de pesos en prestaciones pendientes y amenaza con cerrar el plantel. Los trabajadores hasta ofrecieron disculpas a los alumnos, cortesía que el adeudo no ha tenido con ellos. Siete millones que aparecen para encuestas y se evaporan para nóminas: la magia presupuestal michoacana, señoras y señores, un truco que ni David Copperfield.
Y en la sección de «para qué madrugas», los periódicos de la región amanecieron obsesionados con la muerte: que qué puedes heredar y qué no, que qué pasa si te vas sin testamento, que las deudas de la tarjeta después del velorio. Un servicio público, sin duda, aunque uno sospecha que la verdadera herencia michoacana ya está clara: te dejan la avenida abierta, la tubería «modernizándose» y una alerta en el celular avisando que viene otra tormenta. Firmen aquí, por favor, que el kiosco cierra temprano.
Descansen. O al menos intenten, entre el charco, la encuesta y la alarma nueva.
Para colmo, la titular de la dependencia, María Elena Huerta Moctezuma, salió a desmentir que se haya roto una tubería durante las obras; aclaró que se trata de «modernizaciones». Qué bonito idioma el de la burocracia, donde el agua no se fuga: se emancipa. Donde no hay tubo reventado, hay un frente de obra expresando su verdad. Lo desmintió con tanto énfasis que ahora todos sabemos dos cosas: que había una tubería y que algo le pasó.
Uno entiende la lógica. En un estado donde llueve como si el cielo cobrara por hora —Tangancícuaro va ganando el concurso—, mejor decir que el encharcamiento es «infraestructura pluvial en fase de pruebas». Y si mañana Madero Poniente amanece hecha alberca olímpica, ya sabemos el comunicado: no es inundación, es una piscina de cortesía en lo que llega el carril confinado.
Mientras tanto, en el gran teatro de la 4T michoacana, tres encuestas —tres, contémoslas— coinciden en que Carlos Torres Piña va al frente rumbo a 2027. El hombre ya hasta tiene «ruta»: promete integrar a los demás aspirantes en caso de ser nombrado coordinador estatal, ese gesto tan generoso de repartir sillas en una mesa que todavía no es suya. Pero entonces aparece Fabiola Alanís con el balde de agua fría (bien fría, de la que sí sale de la tubería) y aclara que la definición será «decisión política», ponderada por tres elementos «de carácter político», no por encuestas. O sea: gracias por las tres fotografías del momento, muy bonitas, enmárquelas; pero aquí la foto que cuenta se toma en otro estudio y con otro fotógrafo. Nada como enterarte de que ibas puntero en una carrera cuyo cronómetro está en la bolsa de alguien más.
De salidas dramáticas, la del alcalde de Zamora, Carlos Soto, que rompió «firme y definitivamente» con el PAN y acusó a la dirigencia estatal de operar como «mafia política». Dice que buscó diálogo durante meses. Descubrir que tu partido es un grupo cerrado después de años de militancia es como quejarte de que la fiesta está aburrida a las cuatro de la mañana: quizá el problema no era la fiesta. Sea como sea, Soto seguirá «al frente de su proyecto», que es la manera elegante de decir que se lleva la torta y deja el membrete.
En el frente épico, México y Estados Unidos activaron la operación binacional antidrones «Águila Alta» en la frontera Tijuana-San Diego. Un aplauso: por fin un águila que sí despega. Del 31 de agosto al 21 de septiembre andarán cazando dronecitos del crimen organizado, que ya modernizaron su logística aérea mientras nosotros seguimos modernizando la tubería de Madero. Y para que nadie se quede sin sustos, el país ampliará a finales de 2026 las alertas en el celular: ahora sonará por huracanes, incendios, actividad volcánica y deslaves, con un tono distinto al del sismo. Michoacano prevenido: pronto tu teléfono tendrá más alarmas que tu conciencia, y todas puntuales a las tres de la madrugada.
No todo es modernización: en el Tecnológico de Pátzcuaro el personal paró labores por siete millones de pesos en prestaciones pendientes y amenaza con cerrar el plantel. Los trabajadores hasta ofrecieron disculpas a los alumnos, cortesía que el adeudo no ha tenido con ellos. Siete millones que aparecen para encuestas y se evaporan para nóminas: la magia presupuestal michoacana, señoras y señores, un truco que ni David Copperfield.
Y en la sección de «para qué madrugas», los periódicos de la región amanecieron obsesionados con la muerte: que qué puedes heredar y qué no, que qué pasa si te vas sin testamento, que las deudas de la tarjeta después del velorio. Un servicio público, sin duda, aunque uno sospecha que la verdadera herencia michoacana ya está clara: te dejan la avenida abierta, la tubería «modernizándose» y una alerta en el celular avisando que viene otra tormenta. Firmen aquí, por favor, que el kiosco cierra temprano.
Descansen. O al menos intenten, entre el charco, la encuesta y la alarma nueva.