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El Destiempo

La noticia, pero a destiempo — sátira y opinión sobre la prensa local de México.

Edición Nacional 8 de octubre, 2026
Michoacán • Nota • 8 de septiembre de 2026

Vas ganando la carrera, pero el cronómetro lo trae otro en la bolsa

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Vas ganando la carrera, pero el cronómetro lo trae otro en la bolsa
En la política michoacana hay dos deportes: hacer encuestas y explicar por qué las encuestas no importan. Esta semana se practicaron ambos con maestría. Primero, tres mediciones distintas —de casas distintas, con metodologías distintas— coincidieron en lo mismo: Carlos Torres Piña va al frente entre los perfiles de Morena rumbo a la Coordinación de la 4T y, de ahí, a la gubernatura de 2027. Tres fotos del momento, todas favorecedoras. El aludido incluso ya tiene «ruta» y promete, magnánimo, integrar a los demás aspirantes a su proyecto: repartir invitaciones a una fiesta cuya sede todavía no le confirman.

Y justo cuando el puntero calentaba motores, entró Fabiola Alanís a recordar la letra chica del contrato: la definición será «decisión política» y responderá a tres elementos «de carácter político», no a las encuestas. Es decir: gracias por los sondeos, muy bonitos, enmárquelos; pero aquí el veredicto se cocina en otra olla y con otra receta. Nada más cruel que ir ganando un maratón y enterarte, al kilómetro 40, de que el juez decidirá por dedazo quién cruzó primero la meta.

Hay algo entrañablemente honesto en el mensaje. En otras latitudes fingen que la voluntad popular manda; en Michoacán te lo dicen a la cara: la coordinación no se gana, se otorga. Las encuestas son el precalentamiento; la decisión, un asunto de sala cerrada y café frío.

Para Torres Piña, el consuelo es estadístico: ir arriba en tres estudios no está nada mal como carta de presentación. El problema es que las cartas de presentación se entregan en una recepción donde el portero —perdón, «el criterio político»— tiene la última palabra. Y ese portero no atiende encuestas: atiende llamadas.

Así que el aspirante seguirá sonriendo en los números mientras afina el oído hacia la Ciudad de México, de donde suele llegar el único sondeo que de verdad cuenta: el que no se publica. Suerte, puntero. Corra bonito. Solo recuerde que el cronómetro no es suyo.