Manual capitalino: cómo bajar los homicidios, culpar al pasajero y perder la elección ganándola
Tamaño de letra
Amaneció la Ciudad de México con una noticia que, según sus autoridades, es motivo de fiesta y, según su Metro, es culpa suya, estimado lector.
Empecemos por lo bueno, porque de que lo hay, lo hay: agosto cerró con 43 homicidios, la cifra más baja para ese mes en 29 años de registros. Aplausos, de verdad. El detalle fino llega dos líneas después, cuando la jefa de Gobierno remata el informe de seguridad anunciando que solicitará un techo de deuda por 3 mil 500 millones de pesos. Nada como celebrar que la casa está más segura y, en el mismo respiro, avisar que se va a pedir prestado. La inseguridad baja, el crédito sube: equilibrio perfecto.
Y hablando de equilibrio, el gran hallazgo científico del día lo firmó la propia jefa de Gobierno: las fallas de la Línea 1 del Metro "no son mecánicas". Traducción oficial: el tren renovado es impecable; lo que falla es usted, que tiene la insolencia de activar la palanca de emergencia cuando se siente mal o perdió un objeto. Medio millón de pasajeros diarios convertidos, de un plumazo, en la causa raíz de la ingeniería. Por fin una explicación que no requiere refacciones: requiere ciudadanos que dejen de sentirse mal a deshoras.
En materia electoral, el instituto electoral capitalino declaró iniciado el proceso rumbo a 2027 y, de paso, confesó el chiste del sexenio: solo cuatro de cada diez capitalinos salen a votar en las intermedias. Los más ausentes, los jóvenes de 19 a 35 años; los más cumplidos, los adultos mayores. O sea que el futuro de la ciudad lo deciden, con toda lógica, quienes ya lo vivieron. Y para que la fiesta cívica quede completa, oposiciones varias ya reclaman cómo se repartieron las diputaciones. El proceso apenas arrancó y la inconformidad ya llegó puntualísima: eso sí es participación ciudadana.
El premio a la joya de la corona es, otra vez, para la Cuauhtémoc, esa alcaldía que todos quieren gobernar y nadie logra gobernar. Los partidos se la jalonean como si fuera trofeo, cuando cualquiera que llegara —dicen los que la sufren— lo haría mejor que lo que hay. Ambición de sobra, resultados en reserva. Y por si faltaba postal: un acto político en Tlatelolco dejó dos toneladas y media de basura, que la propia alcaldía tuvo que reclamarle a los organizadores. La democracia se ejerce; el camión de la basura la recoge.
Mención especial para el nuevo giro del crimen inmobiliario: detuvieron a un hombre que, presuntamente, se hizo pasar por encuestador de programas sociales, se puso un chaleco partidista y cambió la chapa de un departamento ajeno en Azcapotzalco. Nivel de creatividad delictiva: encuesta, uniforme y cerrajería, todo en una sola visita. Mientras tanto, la Fiscalía presume que de 315 denuncias por despojo apenas 61 resultaron delito. Es decir: denunciar un despojo en esta ciudad tiene la tasa de éxito de un boleto raspadito.
Del lado nacional, dos monumentos. Uno: los resultados de PISA, con México en sus peores números en matemáticas y lectura en 22 años. Tranquilos, si no sabemos leer la gráfica, oficialmente no ha pasado nada. Dos: Hacienda anunció que estudiará por qué seguimos pagando el Fobaproa casi treinta años después, con la conclusión adelantada de que la deuda "nunca se va a acabar de pagar". Un rescate bancario convertido en suscripción vitalicia: lo contratamos en los noventa y todavía no encontramos el botón de cancelar.
En relaciones exteriores, el vecino del norte publicó un mapa donde México y Canadá aparecen como parte de su territorio, y la presidenta tuvo que recordar, con paciencia de maestra, que "somos país soberano". Nada como empezar la semana aclarando que el país existe. Y para cerrar el tratado de límites, en el Zócalo unos activistas escalaron el asta bandera para pedir que se frene una planta de amoniaco en Sinaloa: cuando la protesta ya se trepa al mástil, es que el buzón de quejas a nivel de piso no daba abasto.
Broche de oro contable: el Tren Maya contrató un seguro contra terrorismo por 715 millones de pesos. Uno entiende que hay que proteger la obra insignia; lo que conmueve es la fe con que se presupuesta el apocalipsis. Aseguramos el tren contra atentados, pero una primaria de Xochimilco lleva días cerrada por inundación y los papás desazolvan con escoba y botas de hule. Prioridades: el terrorismo, cubierto; el agua encharcada, que la saque el vecino.
En resumen: bajan los muertos, sube la deuda, la culpa es del pasajero, no leemos ni la boleta ni la gráfica y el país sigue soberano, faltaba más. Buen martes.
Empecemos por lo bueno, porque de que lo hay, lo hay: agosto cerró con 43 homicidios, la cifra más baja para ese mes en 29 años de registros. Aplausos, de verdad. El detalle fino llega dos líneas después, cuando la jefa de Gobierno remata el informe de seguridad anunciando que solicitará un techo de deuda por 3 mil 500 millones de pesos. Nada como celebrar que la casa está más segura y, en el mismo respiro, avisar que se va a pedir prestado. La inseguridad baja, el crédito sube: equilibrio perfecto.
Y hablando de equilibrio, el gran hallazgo científico del día lo firmó la propia jefa de Gobierno: las fallas de la Línea 1 del Metro "no son mecánicas". Traducción oficial: el tren renovado es impecable; lo que falla es usted, que tiene la insolencia de activar la palanca de emergencia cuando se siente mal o perdió un objeto. Medio millón de pasajeros diarios convertidos, de un plumazo, en la causa raíz de la ingeniería. Por fin una explicación que no requiere refacciones: requiere ciudadanos que dejen de sentirse mal a deshoras.
En materia electoral, el instituto electoral capitalino declaró iniciado el proceso rumbo a 2027 y, de paso, confesó el chiste del sexenio: solo cuatro de cada diez capitalinos salen a votar en las intermedias. Los más ausentes, los jóvenes de 19 a 35 años; los más cumplidos, los adultos mayores. O sea que el futuro de la ciudad lo deciden, con toda lógica, quienes ya lo vivieron. Y para que la fiesta cívica quede completa, oposiciones varias ya reclaman cómo se repartieron las diputaciones. El proceso apenas arrancó y la inconformidad ya llegó puntualísima: eso sí es participación ciudadana.
El premio a la joya de la corona es, otra vez, para la Cuauhtémoc, esa alcaldía que todos quieren gobernar y nadie logra gobernar. Los partidos se la jalonean como si fuera trofeo, cuando cualquiera que llegara —dicen los que la sufren— lo haría mejor que lo que hay. Ambición de sobra, resultados en reserva. Y por si faltaba postal: un acto político en Tlatelolco dejó dos toneladas y media de basura, que la propia alcaldía tuvo que reclamarle a los organizadores. La democracia se ejerce; el camión de la basura la recoge.
Mención especial para el nuevo giro del crimen inmobiliario: detuvieron a un hombre que, presuntamente, se hizo pasar por encuestador de programas sociales, se puso un chaleco partidista y cambió la chapa de un departamento ajeno en Azcapotzalco. Nivel de creatividad delictiva: encuesta, uniforme y cerrajería, todo en una sola visita. Mientras tanto, la Fiscalía presume que de 315 denuncias por despojo apenas 61 resultaron delito. Es decir: denunciar un despojo en esta ciudad tiene la tasa de éxito de un boleto raspadito.
Del lado nacional, dos monumentos. Uno: los resultados de PISA, con México en sus peores números en matemáticas y lectura en 22 años. Tranquilos, si no sabemos leer la gráfica, oficialmente no ha pasado nada. Dos: Hacienda anunció que estudiará por qué seguimos pagando el Fobaproa casi treinta años después, con la conclusión adelantada de que la deuda "nunca se va a acabar de pagar". Un rescate bancario convertido en suscripción vitalicia: lo contratamos en los noventa y todavía no encontramos el botón de cancelar.
En relaciones exteriores, el vecino del norte publicó un mapa donde México y Canadá aparecen como parte de su territorio, y la presidenta tuvo que recordar, con paciencia de maestra, que "somos país soberano". Nada como empezar la semana aclarando que el país existe. Y para cerrar el tratado de límites, en el Zócalo unos activistas escalaron el asta bandera para pedir que se frene una planta de amoniaco en Sinaloa: cuando la protesta ya se trepa al mástil, es que el buzón de quejas a nivel de piso no daba abasto.
Broche de oro contable: el Tren Maya contrató un seguro contra terrorismo por 715 millones de pesos. Uno entiende que hay que proteger la obra insignia; lo que conmueve es la fe con que se presupuesta el apocalipsis. Aseguramos el tren contra atentados, pero una primaria de Xochimilco lleva días cerrada por inundación y los papás desazolvan con escoba y botas de hule. Prioridades: el terrorismo, cubierto; el agua encharcada, que la saque el vecino.
En resumen: bajan los muertos, sube la deuda, la culpa es del pasajero, no leemos ni la boleta ni la gráfica y el país sigue soberano, faltaba más. Buen martes.