El túnel, el Ferrari y la lluvia que cae sobre inocentes (nunca sobre el Metro)
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Hubo un tiempo en que Nuevo León presumía acero, chimeneas y gente que madrugaba a chambear. Este lunes el estado amaneció presumiendo otra obra de ingeniería: un túnel de cien metros en Santa Catarina, con mejor acabado, mejor avance y más visión de largo plazo que muchas de nuestras obras públicas. El detalle es que servía para ordeñar hidrocarburo y no, digamos, para llevar agua a una colonia. Cuando el huachicol excava más derecho que la Línea 4, uno ya no sabe a quién darle la concesión.
Por si el túnel sabía a poco, en San Pedro catearon un edificio en Valle de San Ángel y hallaron dos Ferrari, dos Lamborghini, una Escalade y un Rolls-Royce: treinta y siete millones de pesos estacionaditos como quien deja las chanclas en la entrada. En el resto del área metropolitana la gente pelea un cajón afuera del Oxxo; ahí guardaban una colección de museo. San Pedro, fiel a su tradición, volvió a ganar el concurso del estacionamiento más caro del estado sin siquiera competir.
Y para que no dijeran que todo era local, de la Ciudad de México llegó la versión de lujo del mismo deporte: un vicealmirante procesado por el llamado huachicol fiscal, una bodega con armas, objetos de lujo y expedientes reservados, y un par de hermanos apodados 'Los Primos' que, según la Fiscalía, 'destacaban' en la estructura. Destacar en la Marina resultó ser, otra vez, cuestión de logística.
Mientras tanto, el cielo hizo su propio operativo. En Guadalupe el viento arrastró carritos de súper como si fueran bolsas del mandado; en Montemorelos una tromba tumbó postes, árboles y techos; y en media ciudad los árboles caídos siguen, a dos días, saludando a los peatones desde medio carril. La naturaleza, como siempre, actuó sin permiso de Protección Civil.
Lo verdaderamente memorable, sin embargo, fue el comunicado: el Estado salió a jurar que las inundaciones de Gonzalitos NO tienen nada que ver con las obras del Metro, que por cierto ya va en 95.57% de avance. Faltó nomás decirnos entonces de quién es la culpa. Del drenaje, dicen. El drenaje, ese enemigo silencioso que nunca da entrevistas ni corta listones, cargará con todo mientras la Línea 4 se declara inocente y sigue elevándose, impecable, sobre los charcos que no provocó.
En el Centro, entre tanto, los ladrones descubrieron la misma física que la lluvia: se entra por arriba. Dos negocios amanecieron con un boquete en el techo y sus cajas fuertes vacías —129 mil pesos en uno, 110 mil en otro—. A este paso, el techo va a necesitar más vigilancia que la puerta, y el cielo regio ya reparte por igual granizo y carteristas.
Del lado luminoso de la propaganda, el gobierno estatal anunció que su obra pública alcanzó 'su punto más alto' y que consolida un 'legado histórico'. Uno lo creería más si no fuera porque el legado, cada que llueve, termina flotando. También hubo entrega de mil cincuenta kits escolares, promesa de camiones para las escuelas y el dato estrella: la Fuerza Civil presumió que Nuevo León pasó del cuarto al lugar 24 entre los estados más violentos. Es el único ranking donde bajar veinte posiciones se festeja con pastel.
En el plano nacional, la presidenta le contestó a Trump —que publicó un mapa pintando a medio continente con la bandera gringa— que 'México no es ni será colonia de ningún país'. Buen recordatorio: el único que puede pintar el mapa de México a su antojo es el que hace las campañas de obra pública.
Y para cerrar con la nota más regia de todas: un hospital del ISSSTE tuvo que desalojar a 113 personas porque alguien conectó un cargador de celular y provocó un cortocircuito. En una ciudad que aguanta huachicol, trombas y Ferraris confiscados, resultó que el villano final era un cargador pirata. Muy siglo XXI: nos puede el crimen organizado, la lluvia y, sobre todo, un contacto de pared.
Buen lunes, Nuevo León. Trae paraguas, cuida tu cargador y no dejes el Rolls afuera.
Por si el túnel sabía a poco, en San Pedro catearon un edificio en Valle de San Ángel y hallaron dos Ferrari, dos Lamborghini, una Escalade y un Rolls-Royce: treinta y siete millones de pesos estacionaditos como quien deja las chanclas en la entrada. En el resto del área metropolitana la gente pelea un cajón afuera del Oxxo; ahí guardaban una colección de museo. San Pedro, fiel a su tradición, volvió a ganar el concurso del estacionamiento más caro del estado sin siquiera competir.
Y para que no dijeran que todo era local, de la Ciudad de México llegó la versión de lujo del mismo deporte: un vicealmirante procesado por el llamado huachicol fiscal, una bodega con armas, objetos de lujo y expedientes reservados, y un par de hermanos apodados 'Los Primos' que, según la Fiscalía, 'destacaban' en la estructura. Destacar en la Marina resultó ser, otra vez, cuestión de logística.
Mientras tanto, el cielo hizo su propio operativo. En Guadalupe el viento arrastró carritos de súper como si fueran bolsas del mandado; en Montemorelos una tromba tumbó postes, árboles y techos; y en media ciudad los árboles caídos siguen, a dos días, saludando a los peatones desde medio carril. La naturaleza, como siempre, actuó sin permiso de Protección Civil.
Lo verdaderamente memorable, sin embargo, fue el comunicado: el Estado salió a jurar que las inundaciones de Gonzalitos NO tienen nada que ver con las obras del Metro, que por cierto ya va en 95.57% de avance. Faltó nomás decirnos entonces de quién es la culpa. Del drenaje, dicen. El drenaje, ese enemigo silencioso que nunca da entrevistas ni corta listones, cargará con todo mientras la Línea 4 se declara inocente y sigue elevándose, impecable, sobre los charcos que no provocó.
En el Centro, entre tanto, los ladrones descubrieron la misma física que la lluvia: se entra por arriba. Dos negocios amanecieron con un boquete en el techo y sus cajas fuertes vacías —129 mil pesos en uno, 110 mil en otro—. A este paso, el techo va a necesitar más vigilancia que la puerta, y el cielo regio ya reparte por igual granizo y carteristas.
Del lado luminoso de la propaganda, el gobierno estatal anunció que su obra pública alcanzó 'su punto más alto' y que consolida un 'legado histórico'. Uno lo creería más si no fuera porque el legado, cada que llueve, termina flotando. También hubo entrega de mil cincuenta kits escolares, promesa de camiones para las escuelas y el dato estrella: la Fuerza Civil presumió que Nuevo León pasó del cuarto al lugar 24 entre los estados más violentos. Es el único ranking donde bajar veinte posiciones se festeja con pastel.
En el plano nacional, la presidenta le contestó a Trump —que publicó un mapa pintando a medio continente con la bandera gringa— que 'México no es ni será colonia de ningún país'. Buen recordatorio: el único que puede pintar el mapa de México a su antojo es el que hace las campañas de obra pública.
Y para cerrar con la nota más regia de todas: un hospital del ISSSTE tuvo que desalojar a 113 personas porque alguien conectó un cargador de celular y provocó un cortocircuito. En una ciudad que aguanta huachicol, trombas y Ferraris confiscados, resultó que el villano final era un cargador pirata. Muy siglo XXI: nos puede el crimen organizado, la lluvia y, sobre todo, un contacto de pared.
Buen lunes, Nuevo León. Trae paraguas, cuida tu cargador y no dejes el Rolls afuera.