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El Destiempo

La noticia, pero a destiempo — sátira y opinión sobre la prensa local de México.

Edición Nacional 8 de octubre, 2026
Nuevo León • Nota • 8 de septiembre de 2026

El Estado jura que la lluvia y el Metro no se conocen

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El Estado jura que la lluvia y el Metro no se conocen
Hay declaraciones que envejecen mal en tiempo récord. Este lunes, con media ciudad escurriendo, la autoridad de Movilidad salió a aclarar que las inundaciones en Gonzalitos no tienen relación con las obras de la Línea 4 del Metro. La culpa, dijeron, es del drenaje. Y el drenaje, fiel a su naturaleza, no pudo defenderse porque no da entrevistas.

Es una postura valiente. En una ciudad donde cada obra elevada nace acompañada de un charco a sus pies, sostener que la construcción más grande de la zona no tiene nada que ver con que la zona se inunde requiere una fe que ya quisieran las iglesias. El pluvial afectado, el viaducto encima, el agua debajo: pura coincidencia. Como toparte a tu ex en la fila del súper tres veces en una semana.

Para tranquilizarnos, la autoridad agregó el dato de orgullo: la Línea 4 va en 95.57% de avance, con estaciones, cubiertas y las últimas trabes en proceso. Es decir, la obra que no provoca inundaciones está casi terminada, así que pronto podremos comprobar, con toda calma y bajo la lluvia, qué tan cierto era eso del drenaje.

El problema no es que llueva —esto es Monterrey, aquí llueve tres veces al año y las tres son noticia—. El problema es la narrativa: nunca es la obra, nunca es la planeación, nunca es el pluvial que se movió para meter una columna. Siempre es un tercero abstracto: el drenaje, el cambio climático, la basura del vecino. El responsable perfecto es aquel que no tiene rueda de prensa ni cuenta en redes.

Y uno entiende la lógica. Reconocer que una megaobra afecta el desagüe sería admitir que alguien, en algún plano, no calculó del todo bien. Más fácil es darle la palabra al agua y que ella se las arregle. Total, cuando baje el nivel, el charco se seca, la foto se borra y el avance sube a 96%.

Que conste que ojalá tengan razón. Ojalá el Metro y la lluvia de verdad no se conozcan. Porque si algún día se presentan formalmente, va a ser justo a la hora pico, con usted a medio viaducto y el paraguas en la cajuela.