La tostada que movió al gobierno (y otros milagros guanajuatenses)
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Hay semanas en que Guanajuato amanece con ganas de superarse a sí mismo, y esta fue una de ellas. Empecemos por el milagro del Bajío: en la comunidad de La Palma, en Cuerámaro, los vecinos llevaban años pidiendo que les pavimentaran la calle principal. ¿La estrategia ganadora? No un oficio, no una firma, no una marcha bajo el sol. Una tostada. Así como lo lee: en campaña le ofrecieron una tostada al entonces candidato, él la mordió, y con ese crujido quedó sellado un compromiso de 4 millones 240 mil pesos. Hoy arrancó la obra. Uno se pregunta qué habría pasado con unas enchiladas mineras: probablemente un segundo piso. Tome nota, estimado lector: en Guanajuato los presupuestos de obra pública se negocian en la mesa, literalmente.
De las tostadas a las urnas. En Irapuato, la diputada Susana Bermúdez anunció que va por la reelección y, de paso, por la candidatura a la presidencia municipal, con la misión de volverse "defensora de la Patria, la Familia y la Libertad", tres sustantivos que últimamente se usan más que el claxon en hora pico. Y no va sola: regidores y hasta un regidor con licencia que hoy dirige Servicios Básicos formaron fila en el blanquiazul para pedir repetir plato. Porque si algo ha entendido la clase política local es que renunciar al cargo es de principiantes; lo valiente es no soltarlo.
No es exclusivo de Irapuato. El IEEG publicó la lista de funcionarios que "no renuncian a su derecho de intención de elección", qué manera tan elegante de decir que nadie quiere bajarse del camión. Ahí aparecen alcaldes de Romita, Silao, Manuel Doblado, Cuerámaro y la capital, todos con ganas de otro trienio. En Guanajuato capital, los apellidos de siempre buscan seguir en el poder, en lo que el propio medio ya describe como un clan que confunde la presidencia municipal con una herencia familiar. La democracia, ese deporte donde los mismos siempre llegan a la final.
Mientras los políticos calientan, la seguridad pública nos regaló a su nuevo héroe: "Chucky", oficial canino de la Unidad K9 que en una paquetería de Salamanca olfateó 14 paquetes y destapó 330 vapeadores, 42 rellenadores de nicotina y, de pilón, 21 vapeadores con aparente mariguana. Un perro hizo en una mañana más labor de inteligencia que varias dependencias en un trimestre. Propongo condecoración, croquetas premium y, ya encarrerados, inscribirlo en la lista del IEEG: al menos Chucky sí huele las cosas antes de que exploten.
Hablando de cosas que no huelen bien: vecinos de la Presa Allende reportaron mal olor cada que abren las compuertas, con una nutrida delegación de moscos como edecanes. Nada como la temporada de lluvias para recordarnos que el agua que tanto presumimos —las presas al 81 por ciento, según la SAMA— también tiene su carácter. Estamos al borde del desbordamiento hídrico y del olfativo al mismo tiempo: Guanajuato, tierra de contrastes.
En el renglón de las finanzas del alma, resulta que el estado es líder nacional en remesas: 2,705 millones de dólares en lo que va del año, casi la tercera parte del presupuesto estatal, enviados por paisanos que aguantan vara en el norte. La mala noticia: el dólar anda depreciado y las remesas rinden menos. Es decir, nuestros migrantes trabajan el doble para que el tipo de cambio les pague la mitad, y aquí seguimos aplaudiendo el primer lugar como si fuera mérito del gobierno y no sudor ajeno.
La educación, por su parte, nos trajo la PISA 2025: México sigue atorado en matemáticas, con apenas 30% de estudiantes capaces de interpretar una situación sencilla, contra 65% del promedio OCDE. Tranquilos: con esos números al menos nadie podrá calcular mal el costo de la próxima campaña, porque de plano ya nadie calcula.
Para que no digan que todo es tragedia, la cultura y la gastronomía levantaron la mano. La gobernadora defendió que el Cervantino "se debe mantener en su casa, en Guanajuato", frase que suena a obviedad hasta que uno recuerda que lo andaban repartiendo por media República. En la capital anuncian el Festival del Taco con 18 taqueros en la Alhóndiga, y nuestras MiPymes ya exportan guacamole liofilizado, whisky y ron. Traducción: mientras el país no sabe sumar, Guanajuato ya aprendió a deshidratar aguacates y a destilar esperanza. Si eso no es resiliencia, no sé qué sea.
Cerramos con logística presidencial: la visita de la presidenta obligó a Celaya a mover la fecha de su informe de gobierno, porque todavía no deciden si cae en Celaya o en Irapuato. La rendición de cuentas esperará a que la agenda federal decida dónde pararse. Nada nuevo: en el Bajío hasta el informe se reprograma según quién venga a la fiesta. Y si algo sabemos hacer aquí es fiesta, aunque llueva, como en San Miguel, donde la Pega de Bando tuvo que refugiarse en el Palacio Municipal. Que no falte la tostada.
De las tostadas a las urnas. En Irapuato, la diputada Susana Bermúdez anunció que va por la reelección y, de paso, por la candidatura a la presidencia municipal, con la misión de volverse "defensora de la Patria, la Familia y la Libertad", tres sustantivos que últimamente se usan más que el claxon en hora pico. Y no va sola: regidores y hasta un regidor con licencia que hoy dirige Servicios Básicos formaron fila en el blanquiazul para pedir repetir plato. Porque si algo ha entendido la clase política local es que renunciar al cargo es de principiantes; lo valiente es no soltarlo.
No es exclusivo de Irapuato. El IEEG publicó la lista de funcionarios que "no renuncian a su derecho de intención de elección", qué manera tan elegante de decir que nadie quiere bajarse del camión. Ahí aparecen alcaldes de Romita, Silao, Manuel Doblado, Cuerámaro y la capital, todos con ganas de otro trienio. En Guanajuato capital, los apellidos de siempre buscan seguir en el poder, en lo que el propio medio ya describe como un clan que confunde la presidencia municipal con una herencia familiar. La democracia, ese deporte donde los mismos siempre llegan a la final.
Mientras los políticos calientan, la seguridad pública nos regaló a su nuevo héroe: "Chucky", oficial canino de la Unidad K9 que en una paquetería de Salamanca olfateó 14 paquetes y destapó 330 vapeadores, 42 rellenadores de nicotina y, de pilón, 21 vapeadores con aparente mariguana. Un perro hizo en una mañana más labor de inteligencia que varias dependencias en un trimestre. Propongo condecoración, croquetas premium y, ya encarrerados, inscribirlo en la lista del IEEG: al menos Chucky sí huele las cosas antes de que exploten.
Hablando de cosas que no huelen bien: vecinos de la Presa Allende reportaron mal olor cada que abren las compuertas, con una nutrida delegación de moscos como edecanes. Nada como la temporada de lluvias para recordarnos que el agua que tanto presumimos —las presas al 81 por ciento, según la SAMA— también tiene su carácter. Estamos al borde del desbordamiento hídrico y del olfativo al mismo tiempo: Guanajuato, tierra de contrastes.
En el renglón de las finanzas del alma, resulta que el estado es líder nacional en remesas: 2,705 millones de dólares en lo que va del año, casi la tercera parte del presupuesto estatal, enviados por paisanos que aguantan vara en el norte. La mala noticia: el dólar anda depreciado y las remesas rinden menos. Es decir, nuestros migrantes trabajan el doble para que el tipo de cambio les pague la mitad, y aquí seguimos aplaudiendo el primer lugar como si fuera mérito del gobierno y no sudor ajeno.
La educación, por su parte, nos trajo la PISA 2025: México sigue atorado en matemáticas, con apenas 30% de estudiantes capaces de interpretar una situación sencilla, contra 65% del promedio OCDE. Tranquilos: con esos números al menos nadie podrá calcular mal el costo de la próxima campaña, porque de plano ya nadie calcula.
Para que no digan que todo es tragedia, la cultura y la gastronomía levantaron la mano. La gobernadora defendió que el Cervantino "se debe mantener en su casa, en Guanajuato", frase que suena a obviedad hasta que uno recuerda que lo andaban repartiendo por media República. En la capital anuncian el Festival del Taco con 18 taqueros en la Alhóndiga, y nuestras MiPymes ya exportan guacamole liofilizado, whisky y ron. Traducción: mientras el país no sabe sumar, Guanajuato ya aprendió a deshidratar aguacates y a destilar esperanza. Si eso no es resiliencia, no sé qué sea.
Cerramos con logística presidencial: la visita de la presidenta obligó a Celaya a mover la fecha de su informe de gobierno, porque todavía no deciden si cae en Celaya o en Irapuato. La rendición de cuentas esperará a que la agenda federal decida dónde pararse. Nada nuevo: en el Bajío hasta el informe se reprograma según quién venga a la fiesta. Y si algo sabemos hacer aquí es fiesta, aunque llueva, como en San Miguel, donde la Pega de Bando tuvo que refugiarse en el Palacio Municipal. Que no falte la tostada.