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El Destiempo

La noticia, pero a destiempo — sátira y opinión sobre la prensa local de México.

Edición Nacional 8 de octubre, 2026
Guanajuato • Nota • 9 de septiembre de 2026

La defensora de la Patria descubre que el mejor cargo es el que ya tiene

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La defensora de la Patria descubre que el mejor cargo es el que ya tiene
En Irapuato, la diputada local Susana Bermúdez anunció que buscará la reelección en el Congreso del estado y, ya entrada en gastos, también aspira a la candidatura por la presidencia municipal. Todo al mismo tiempo, porque en la política guanajuatense pedir un solo puesto es cosa de novatos. Su carta de presentación: convertirse en "defensora de la Patria, la Familia y la Libertad", una trilogía tan amplia y elástica que en ella cabe desde un reglamento de tránsito hasta el fin de los tiempos. Con un lema así, uno ya no sabe si va al Congreso o a exorcizar una parroquia.

Lo entrañable del anuncio es la compañía. Junto a ella, los regidores Gerardo Barroso y Emmanuel Jaime formaron fila ante el Comité Municipal del PAN para pedir repetir en el cargo. Y como broche de oro, Rogelio Pérez, regidor con licencia que hoy despacha como director de Servicios Básicos, también levantó la mano. Es decir: pidió licencia de su curul para gobernar desde otra silla y ahora quiere volver a la original. Un carrusel donde nadie se baja, solo se cambian de caballito y saludan a la misma multitud desde distinto ángulo.

Da cierta ternura ver a tanto funcionario formalizar ante la dirigencia su "intención de participar" como si la alternativa —irse a casa a descansar tras servir al pueblo— fuera una posibilidad que alguien alguna vez contempló en serio. En el discurso todos hablan de seguridad, desarrollo social y fortalecimiento familiar; en la práctica, el único proyecto que avanza sin contratiempos es la conservación del empleo propio.

Conviene recordar que la reelección consecutiva es perfectamente legal y hasta saludable cuando alguien hizo bien la tarea: sirve para premiar resultados y castigar ocurrencias. El detalle es que, a juzgar por las filas que se forman, aquí nadie siente que le haya ido mal. Qué envidiable autoestima colectiva. Ojalá esa misma certeza con que defienden su permanencia la pusieran en, digamos, los baches, el agua o el alumbrado. Mientras tanto, la defensora de la Patria tiene clara su primera gran batalla: defenderse de la tentación de soltar el hueso. Y en esa, apenas empieza, va ganando por paliza.