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El Destiempo

La noticia, pero a destiempo — sátira y opinión sobre la prensa local de México.

Edición Nacional 8 de octubre, 2026
Guanajuato • Nota • 9 de septiembre de 2026

Una tostada, cuatro millones y la nueva ingeniería del compromiso

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Una tostada, cuatro millones y la nueva ingeniería del compromiso
Hay obras públicas que nacen de un estudio de factibilidad, de un diagnóstico técnico, de mesas de trabajo interminables. Y hay otras, las de Cuerámaro, que nacen de una tostada. En la comunidad de La Palma, los vecinos llevaban años pidiendo que les pavimentaran la calle principal, y en plena campaña dieron con la fórmula que ningún oficio había logrado: le ofrecieron una tostada al entonces candidato Humberto Hernández, el "Profe Beto". Él la aceptó, la comió, y ahí mismo quedó sellado el compromiso. Hoy arrancaron las obras de la calle Sendero de Guadalupe con una inversión de 4 millones 240 mil pesos. A razón de una tostada, eso es un rendimiento que ya quisiera la Bolsa Mexicana de Valores.

El dato conmueve y preocupa a partes iguales. Conmueve porque habla de una política cercana, de banqueta y merienda, donde el ciudadano y el candidato se miran a los ojos sobre un plato. Preocupa porque revela el verdadero estado de la gestión pública: hay comunidades que esperan años por una calle digna y que al final la consiguen no por justicia presupuestal, sino por tener buena sazón y mejor puntería con el antojo.

La obra, hay que decirlo, es legítima y hacía falta: pavimentación y modernización con recursos mixtos, federales y municipales, a través del programa Manos a la Obra. Nadie discute que La Palma merecía su calle. Lo que da para reflexión es el método. Porque si la tostada funciona, ¿qué les espera a las comunidades que no sabían el truco? ¿Se quedan sin camino por no haber traído botana a la campaña? Uno imagina ya la nueva logística electoral: comités de recepción con totopos estratégicos, licitaciones que se ganan por la crujencia de la tlayuda, un tabulador donde el bacheo cuesta una gordita y el drenaje, una orden de flautas.

Mientras tanto, en La Palma festejan, y con razón: el camino va. Que lo disfruten. Solo quedamos con una duda existencial para la próxima jornada electoral en el estado: si una tostada pavimentó una calle, habrá que cuidar qué se le ofrece al candidato, no vaya a ser que con un taco de canasta nos comprometa a un distribuidor vial que nadie pidió. En Guanajuato, ya lo sabemos, el que reparte y reparte se queda con la mejor parte, y el que trae tostada se lleva la calle.