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El Destiempo

La noticia, pero a destiempo — sátira y opinión sobre la prensa local de México.

Edición Nacional 8 de octubre, 2026
Ciudad de México • Nota • 9 de septiembre de 2026

La democracia que sí funciona: en Huamuxtitlán manda un gallo

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La democracia que sí funciona: en Huamuxtitlán manda un gallo
En Huamuxtitlán, allá en la Montaña de Guerrero, llevan 72 años resolviendo con una elegancia brutal el problema que al resto del país todavía nos quita el sueño: cómo elegir sin que nadie grite fraude. Nada de urnas, nada de boletas lisitas que aparecen sin un solo doblez, nada de consejeros peleándose siete contra cuatro. Aquí sueltan un gallo por cada uno de los barrios finalistas y el que gana la pelea corona a su candidata a reina. Se acabó. Sin recuento, sin impugnaciones, sin sesión que se alargue hasta la madrugada.

Uno lee la noticia y no sabe si reírse o tomar apuntes. Porque digamos las cosas como son: el método guerrerense tiene una tasa de certeza que más de un organismo autónomo envidiaría. El resultado es inapelable, la jornada dura lo que dura una pelea y el árbitro no cobra dieta, viáticos ni seguro de gastos médicos mayores. Ningún barrio ha pedido una auditoría al plumaje. Ninguna candidata ha tenido que homologar su corona a partir de enero.

Habrá quien tuerza la boca y diga que es una costumbre de otra época. Puede ser. Pero convengamos en que, en un país donde acabamos de pasar la mañana discutiendo papeletas fantasma y calendarios rumbo a 2027, un pueblo que resuelve su sucesión en una tarde, con público, con banda y sin un solo tuit de por medio, tiene algo que enseñarnos.

Setenta y dos años sin crisis institucional. Que levante la mano el consejo que pueda presumir lo mismo. En Huamuxtitlán, mientras tanto, la corona cambia de manos —o de patas— cada año, y a nadie se le ocurre reelegirse. Ahí está la lección: a veces la sucesión más estable no la diseña un constitucionalista, la echa a andar un gallo.