Ingresar | Crear cuenta

El Destiempo

La noticia, pero a destiempo — sátira y opinión sobre la prensa local de México.

Edición Nacional 8 de octubre, 2026
Ciudad de México • Nota • 9 de septiembre de 2026

Un año después de La Concordia: los altares intactos, la norma también

Tamaño de letra
Un año después de La Concordia: los altares intactos, la norma también
Se cumple un año de la explosión de la pipa de gas en el puente de La Concordia, en Iztapalapa, aquella tarde que dejó 32 personas muertas y más de 60 lesionadas. El sitio, cuentan quienes lo visitan, sigue abandonado: entre dos árboles quemados sobreviven altares, fotografías y lienzos bordados a mano con los nombres de quienes salieron de casa y no volvieron. Los árboles ya retoñaron. La memoria, también. Lo único que no ha cambiado en doce meses es lo que provocó la tragedia.

Porque el dato que debería avergonzar a alguien es este: un año después, ocho de cada diez operadores de pipas siguen incumpliendo la norma. Manejan a exceso de velocidad por carriles centrales de acceso restringido, sin cinturón, sin las medidas básicas. No lo decimos nosotros: lo reconoce el propio director de Ingeniería de Tránsito, que resume el estado del arte con dos palabras que lo dicen todo, persiste la negligencia. Los Bomberos llevan la cuenta: 16 incidentes con estas unidades en lo que va del año. La estadística no aprendió la lección; sigue repitiendo curso.

Mientras la autoridad archiva diagnósticos, las víctimas cargan con el trámite. Jazlyn y Uriel, dos de los niños quemados aquella tarde, continúan su rehabilitación en la Fundación Michou y Mau. Jazlyn necesita nuevas cirugías en Galveston, del otro lado de la frontera, pero a su madre le han negado la visa por una traba en un expediente digital médico. Léase de nuevo: una niña que sobrevivió a una explosión no puede ir a que le sanen las quemaduras porque un archivo no cargó bien en un sistema. El siglo XXI en su máxima expresión burocrática.

Hay tragedias que se miden en muertos y hay indignidades que se miden en trámites. La Concordia nos dejó las dos. A un año, los altares están intactos; la norma que debía protegernos también sigue intacta, sin estrenar. Ojalá el próximo aniversario tengamos menos velas que encender y más expedientes resueltos. Es lo mínimo. Literalmente, lo mínimo.