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El Destiempo

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Edición Nacional 13 de agosto, 2026
Guanajuato Digest 24 de junio de 2026

La auditoría que dormía: cómo cambiar de partido te despierta a los contadores

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La auditoría que dormía: cómo cambiar de partido te despierta a los contadores
Hay descubrimientos científicos que cambian el mundo. En Guanajuato acabamos de presenciar uno: en cuanto la alcaldesa de León entregó su credencial del PAN y se mudó a Movimiento Ciudadano, los diputados azules descubrieron, asombrados, que se podían auditar las cuentas de León. Llevaban años con la facultad guardada en el cajón, cubierta de polvo, junto a las buenas intenciones, y un buen día —oh, milagro— la encontraron. Pura coincidencia del calendario, faltaba más.

La propia alcaldesa lo resume sin anestesia: cuando ella era panista, su bancada "bateó" todas las exigencias de auditoría que pedía la oposición; ahora que es naranja, los mismos que bateaban se volvieron árbitros estrictos del beisbol fiscal. El PAN, por su parte, defiende que fiscalizar es facultad del Congreso y jura que no hay persecución, sólo transparencia. Y tiene razón en algo: la transparencia es maravillosa. Lo único opaco aquí es por qué tardó tanto en llegar.

La gobernadora se sumó al coro de la pureza: las auditorías no son persecución política, todas las autoridades deben estar abiertas a la fiscalización. Bellísimo. Esperamos entonces, con la misma emoción con que se espera la Feria de Silao, la auditoría integral a los otros cuarenta y cinco municipios del estado, porque la transparencia, como la lluvia de junio, debe caer pareja sobre todos. La alcaldesa pidió justo eso: que revisen igual a todos. Curiosamente, esa frase suena más a reto que a invitación.

Mientras los contadores afilan lápices, la misma gobernadora protagonizó otro número de magia política en Abasolo: le extendió una invitación al alcalde morenista Job Gallardo para que se mude al blanquiazul. El detalle exquisito es que la invitación llegó justo después de que el propio Gallardo la llamara públicamente "la mejor gobernadora que ha tenido Guanajuato". En política, los piropos no son gratis: son anticipos. Uno alaba la sombra de un árbol —y vaya que la gobernadora anda plantando árboles, cien por jornada, en el Día Mundial del Árbol— y al rato lo invitan a la nómina del partido. Así se reforesta, pero de militantes.

Donde la magia ya no alcanza es en Salamanca. Cinco personas asesinadas el fin de semana, entre ellas tres estudiantes; en San Juan de Razos, seis víctimas y una fiesta patronal cancelada por luto. La gobernadora pidió "redoblar esfuerzos" y, en la misma frase, recordó que la estrategia de seguridad ha logrado disminuciones "arriba del 98 por ciento". Uno entiende el orgullo del dato, pero cuando los vecinos salen a despedir féretros con globos blancos, el porcentaje se siente como presumir el promedio de la clase el día que reprobó medio salón. El director de Seguridad de Salamanca, más honesto, admite que esto viene de años de debilitamiento institucional. Traducción: no se arregla con un comunicado.

Y hablando de versiones encontradas: en la comunidad de Gasca, Celaya, vecinos acusan a policías estatales de haber matado a un adolescente; la Secretaría de Seguridad responde que ahí no había unidades estatales. Cuando más de cien personas de Yustis y Gasca bloquearon la carretera Celaya–Juventino Rosas para exigir justicia, la gobernadora calificó los bloqueos de "hechos premeditados" para "generar miedo". Es una teoría interesante: el miedo lo generan los bloqueos, no la balacera previa. Pónganse de acuerdo, porque el adolescente sigue muerto y la carretera ya se abrió.

Para que no todo sea sombra, Guanajuato capital aportó su tradición veraniega: segunda riña campal de la temporada en la plaza de Las Ranas, saldo de trece detenidos —seis de ellos menores—, narices sangrantes y mentadas de madre incluidas. Las Fiestas de San Juan y Presa de la Olla ya tienen su deporte extremo no oficial: liarse a golpes en bola. Mientras, en la Plaza Expiatorio de León la Fan Zone del Mundial va a la mitad de sus cincuenta transmisiones y los restaurantes reportan hasta 20% más ventas. El balance del verano guanajuatense: derrama económica por el futbol, derrame de adrenalina en la plaza.

Y como cierre, el dato más poético del día: se cumplen cien años de la gran inundación de León de 1926, cuando el río de los Gómez sepultó la ciudad. Protección Civil de Celaya advierte que este año las lluvias podrían superar las del anterior y vigila diecisiete puntos. Un siglo después seguimos rezándole al cielo. Lo único que de verdad nunca se inunda en Guanajuato es la memoria selectiva: esa siempre amanece sequita y lista para auditar al de enfrente.