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El Destiempo

La noticia, pero a destiempo — sátira y opinión sobre la prensa local de México.

Edición Nacional 8 de octubre, 2026
Ciudad de México • Nota • 10 de septiembre de 2026

La policía en tu calle, el cobro de piso en tu changarro

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La policía en tu calle, el cobro de piso en tu changarro
La Ciudad de México estrenó un programa de seguridad con nombre de código de radio de película ochentera: 'Código 1: la policía en tu calle'. El despliegue es de esos que se ven bien en lámina: más de ocho mil elementos, dos mil patrullas y los mil veintidós cuadrantes en que está dividida la capital, todos vigilados con geolocalización de patrullas y radios para que ninguna se 'pierda' rumbo a la torta. Cada cuadrante tendrá dos unidades, patrullaje diario de cinco de la mañana a nueve de la noche y proximidad, mucha proximidad. La palabra estrella es proximidad.

El problema de la proximidad es que a veces llega tarde y otros llegaron primero. Porque en el mismo diario, casi a la misma hora, las autoridades reconocieron que en Iztapalapa opera una célula dedicada al cobro de piso, el robo y la extorsión a comerciantes y locatarios, con presuntos líderes plenamente identificados y una cartera de 'clientes' que va del puesto de mercado al dueño de gimnasio. Es decir: mientras el gobierno promete acercarse al ciudadano, otros llevan tiempo cobrándole por adelantado su propia cuota de cercanía. La proximidad ya existía; solo que la facturaba alguien más.

Uno agradece el patrullaje, faltaba más. Ver una patrulla recorrer la cuadra reconforta, aunque sea el mismo consuelo estadístico que da contratar el seguro después del temblor. Pero la geolocalización, esa joya tecnológica que sabrá en todo momento dónde anda cada unidad, plantea una pregunta que ningún tablero resuelve: saber dónde está la patrulla no es lo mismo que saber dónde está el que extorsiona. Al comerciante que ya paga su 'derecho de trabajar' no lo salva un mapa bonito en una pantalla de la SSC; lo salvaría que a los señores de la cuota los ubicaran con la misma puntería con que ubican a las patrullas.

Ojalá funcione. Ojalá dentro de un año el balance sea de cuadrantes tranquilos y changarros que solo le pagan al SAT, que ya es bastante castigo. Mientras tanto, la capital vive esa deliciosa contradicción de tener a la vez la policía más cercana de la historia y a los extorsionadores más cómodos del barrio. Dos modelos de proximidad compitiendo por la misma cuadra. Que gane el del uniforme, por favor.