Un juez que consiguió la toga, la suspensión y la orden de aprehensión casi el mismo trimestre
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Que levante la mano quien haya tenido un año laboral tan intenso. Un juez penal del Distrito Judicial Hidalgo, con sede en Parral, pasó en pocos meses de ganar la elección judicial y estrenar el martillito a quedar suspendido, investigado y, finalmente, detenido por la Fiscalía Anticorrupción en pleno Centro de la capital. A eso le llamamos carrera ascendente con frenado de emergencia.
La acusación tiene nombre de examen de leyes: prevaricación agravada, que se castiga con hasta seis años de cárcel y consiste, básicamente, en resolver contra lo que dice la ley. Según la Fiscalía, el juzgador habría modificado una medida cautelar atribuyéndose facultades que le tocaban a una segunda instancia; es decir, se ascendió solito sin pasar por Recursos Humanos. El detalle que le da sabor al expediente es que, siempre según la autoridad, existía una relación de amistad entre el juez y el abogado defensor del beneficiado. La amistad es un valor hermoso, salvo cuando se ejerce desde el estrado.
El caso que puso al juzgador bajo los reflectores no es menor: la intervención en un proceso por el feminicidio de una maestra en Parral, expediente señalado por presuntas irregularidades. Ahí es donde la sátira se baja del caballo y camina con respeto.
Lo demás fue teatro de la ciudad: agentes interceptándolo en el crucero de Niños Héroes casi Venustiano Carranza, video incluido, y un fiscal que, preguntado si la investigación alcanzaría también al abogado, respondió con la contundencia de un volado ganado: "vamos a ir contra todos". Por si quedaba duda, recordó que trae abiertas investigaciones contra once jueces y dos magistrados, y que prepara solicitudes de desafuero. La magistrada presidenta, por su parte, salió a aclarar que la conducta de un funcionario no representa ni define al resto del Poder Judicial, garantizando la presunción de inocencia. Todos los manuales de crisis recomiendan esa frase; el problema es cuando hay que repetirla en serie.
En El Destiempo aplaudimos que, por una vez, la justicia haya sido tan puntual consigo misma. Ojalá los trámites de los ciudadanos de a pie se resolvieran con la misma velocidad con que se resolvió la hoja de servicio de este juzgador.
La acusación tiene nombre de examen de leyes: prevaricación agravada, que se castiga con hasta seis años de cárcel y consiste, básicamente, en resolver contra lo que dice la ley. Según la Fiscalía, el juzgador habría modificado una medida cautelar atribuyéndose facultades que le tocaban a una segunda instancia; es decir, se ascendió solito sin pasar por Recursos Humanos. El detalle que le da sabor al expediente es que, siempre según la autoridad, existía una relación de amistad entre el juez y el abogado defensor del beneficiado. La amistad es un valor hermoso, salvo cuando se ejerce desde el estrado.
El caso que puso al juzgador bajo los reflectores no es menor: la intervención en un proceso por el feminicidio de una maestra en Parral, expediente señalado por presuntas irregularidades. Ahí es donde la sátira se baja del caballo y camina con respeto.
Lo demás fue teatro de la ciudad: agentes interceptándolo en el crucero de Niños Héroes casi Venustiano Carranza, video incluido, y un fiscal que, preguntado si la investigación alcanzaría también al abogado, respondió con la contundencia de un volado ganado: "vamos a ir contra todos". Por si quedaba duda, recordó que trae abiertas investigaciones contra once jueces y dos magistrados, y que prepara solicitudes de desafuero. La magistrada presidenta, por su parte, salió a aclarar que la conducta de un funcionario no representa ni define al resto del Poder Judicial, garantizando la presunción de inocencia. Todos los manuales de crisis recomiendan esa frase; el problema es cuando hay que repetirla en serie.
En El Destiempo aplaudimos que, por una vez, la justicia haya sido tan puntual consigo misma. Ojalá los trámites de los ciudadanos de a pie se resolvieran con la misma velocidad con que se resolvió la hoja de servicio de este juzgador.