La ciudad que te cuida (de todo, menos de la lluvia)
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Hay que reconocerle temple: rendir un segundo informe de gobierno mientras el cielo le vacía encima un chubasco entero y no perder la sonrisa es de profesional. En la Concha Acústica del Agua Azul, la alcaldesa de Guadalajara desplegó dos años de gestión bajo el lema de "la ciudad que te cuida", ante más de tres mil almas que aguantaron el aguacero paraguas en mano, en lo que fue menos un informe y más un acto de fe colectiva contra la humedad.
El libreto marchó sobre ruedas: obra pública, servicios, seguridad, política de cuidados y, como gran final, el anuncio que llevaba semanas escondiéndose a plena vista: va por la reelección en 2027. Para que no quedara duda de lo espontáneo del momento, la acompañaba la cúpula completa de su partido, formadita, del fundador al gobernador pasando por el senador. Un destape tan sorpresivo que hasta trajeron testigos de honor con corbata.
El problema del lema es que la naturaleza tiene pésimo sentido de la oportunidad. Mientras en la Concha se hablaba de cuidar a las personas, la misma lluvia que empapaba el evento desbordaba el arroyo El Garabato en Zapopan y metía lodo a las casas de varias familias, que esa tarde no estaban pensando en la reelección de nadie sino en rescatar el refrigerador. En otras colonias del área metropolitana la escena se repitió: cubeta, trapeador y la eterna promesa de despensas.
Ahí está el detalle que ninguna diapositiva alcanza a tapar. Una cosa es cuidar los espacios públicos —loable, necesario, fotografiable— y otra es que el ciudadano promedio mida el cuidado por cuántos centímetros de agua le llegan a la sala cada temporal. La ciudad que te cuida es una idea preciosa; ojalá el próximo trienio incluya un capítulo dedicado a los drenajes, que son menos glamorosos que un parque rehabilitado pero se extrañan muchísimo más cuando llueve.
De momento, la candidata ya se destapó. La ironía es que lo hizo mojada de pies a cabeza, que en política tapatía es prácticamente un bautizo. Bienvenida la campaña anticipada: dos años para explicarnos cómo se cuida una ciudad que, por ahora, ni de la lluvia se cuida sola.
El libreto marchó sobre ruedas: obra pública, servicios, seguridad, política de cuidados y, como gran final, el anuncio que llevaba semanas escondiéndose a plena vista: va por la reelección en 2027. Para que no quedara duda de lo espontáneo del momento, la acompañaba la cúpula completa de su partido, formadita, del fundador al gobernador pasando por el senador. Un destape tan sorpresivo que hasta trajeron testigos de honor con corbata.
El problema del lema es que la naturaleza tiene pésimo sentido de la oportunidad. Mientras en la Concha se hablaba de cuidar a las personas, la misma lluvia que empapaba el evento desbordaba el arroyo El Garabato en Zapopan y metía lodo a las casas de varias familias, que esa tarde no estaban pensando en la reelección de nadie sino en rescatar el refrigerador. En otras colonias del área metropolitana la escena se repitió: cubeta, trapeador y la eterna promesa de despensas.
Ahí está el detalle que ninguna diapositiva alcanza a tapar. Una cosa es cuidar los espacios públicos —loable, necesario, fotografiable— y otra es que el ciudadano promedio mida el cuidado por cuántos centímetros de agua le llegan a la sala cada temporal. La ciudad que te cuida es una idea preciosa; ojalá el próximo trienio incluya un capítulo dedicado a los drenajes, que son menos glamorosos que un parque rehabilitado pero se extrañan muchísimo más cuando llueve.
De momento, la candidata ya se destapó. La ironía es que lo hizo mojada de pies a cabeza, que en política tapatía es prácticamente un bautizo. Bienvenida la campaña anticipada: dos años para explicarnos cómo se cuida una ciudad que, por ahora, ni de la lluvia se cuida sola.