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El Destiempo

La noticia, pero a destiempo — sátira y opinión sobre la prensa local de México.

Edición Nacional 8 de octubre, 2026
Jalisco • Nota • 11 de septiembre de 2026

Talar para reforestar: la nueva jardinería del campo de golf

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Talar para reforestar: la nueva jardinería del campo de golf
Existe un arte muy vallartense que consiste en llamar a las cosas por el nombre contrario, y esta semana alcanzó una cumbre digna de manual. Vecinos de Marina Vallarta grabaron y difundieron videos de motosierras derribando árboles en el campo de golf de la zona. Escándalo, indignación, redes encendidas. Hasta que la autoridad ambiental municipal salió a poner orden en el idioma: eso que ustedes ven no es tala, señores, es un proyecto de reforestación.

El argumento tiene su lógica de laberinto. Según el funcionario, el club presentó una solicitud formal y autorizada para "modificar el arbolado existente": quitar especies introducidas y meter árboles nativos de la región. Suena hasta ecológico, hasta noble. El pequeño matiz es que, para reforestar, primero hay que… deforestar tantito. Se sacrifican unos ficus hoy para prometer nativos mañana. Es el círculo de la vida, versión green fee.

Y aquí entra la joya argumental. Entre las acciones contempladas figura reubicar palmeras de coco "para mejorar la visibilidad de las rutas y los hoyos del campo". Ahí está, en una sola frase, la síntesis del expediente: los árboles no estorbaban al ecosistema, estorbaban al swing. La naturaleza es hermosa siempre y cuando no se interponga entre el jugador y el hoyo 7. Nunca la biodiversidad había cedido con tanta elegancia ante un buen tiro de aproximación.

Por rigor hay que decir que no todo es golf: la autoridad explica que varias palmeras ya venían dañadas por la plaga del gusano barrenador o muertas por la caída de rayos, y que los ficus retirados tenían raíces que reventaban las tuberías del sistema de riego. Perfectamente creíble. El problema no es la poda técnica; el problema es el eufemismo. A un vecino le cuesta menos entender "quitamos árboles enfermos y unos que tapaban el campo" que digerir la palabra "reforestación" mientras la motosierra sigue rugiendo de fondo.

Quede el consuelo de que, si el proyecto cumple lo que promete, algún día Marina Vallarta tendrá árboles nativos, tuberías sanas y una visibilidad de hoyos impecable. Mientras tanto, apuntemos la lección al glosario local: en Vallarta ya no se tala, se mejora el paisaje; y si de paso alguien mete un mejor birdie, pues qué se le va a hacer, la ecología también quiere divertirse.