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El Destiempo

La noticia, pero a destiempo — sátira y opinión sobre la prensa local de México.

Edición Nacional 9 de octubre, 2026
Michoacán • Digest • 11 de septiembre de 2026

El milagro michoacano: nos asaltan menos pero temblamos más (INEGI da fe)

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El milagro michoacano: nos asaltan menos pero temblamos más (INEGI da fe)
Prepárense, paisanos, porque el INEGI acaba de certificar lo que ya sospechábamos en cada cuadra: Michoacán logró la proeza estadística de tener menos víctimas por cada cien mil habitantes que el promedio nacional y, al mismo tiempo, ser el estado donde más gente vive con el Jesús en la boca. Ocho de cada diez michoacanos se sienten inseguros, contra siete de cada diez del resto del país. Es decir, aquí somos campeones nacionales de sentir miedo, aunque técnicamente nos roben tantito menos. Un logro que merece diploma, mariachi y un minuto de silencio por el kiosco.

La Encuesta Nacional de Victimización viene con un dato para enmarcar: apenas uno de cada cien delitos en todo el país termina con una resolución positiva para la víctima. Uno. De cien. Con esa efectividad, denunciar un delito en México tiene el mismo suspenso deportivo que comprar un boleto de rifa donde el premio es que alguien, algún día, tal vez conteste el teléfono. No es que la ciudadanía sea miedosa; es que aprendió a leer los promedios. Y como nueve de cada diez delitos ni siquiera se denuncian, resulta que el gran combate a la delincuencia se libra, sobre todo, en la sección de comentarios.

Pero no todo es pesimismo, faltaba más. Esta semana la seguridad estatal celebró un triunfo rotundo: en una brecha de Lázaro Cárdenas localizaron un arsenal completito —seis armas largas, una granada, mil trescientos setenta y cuatro cartuchos y equipo táctico— abandonado, solito, sin dueño. Nadie detenido. Al parecer el armamento se entregó voluntariamente a la nada, en un acto de rendición autónoma que ojalá cunda. Uno imagina a la granada dejando una notita: "me arrepentí, cuídense mucho". Si las balas ya se están entregando por su cuenta, quizá la estrategia sea esperar sentados a que el crimen desarrolle conciencia moral.

Mientras tanto, en Cuitzeo tres personas fueron localizadas sanas y salvas tras un secuestro virtual, y lo mejor: se evitó el depósito de cien mil pesos que exigían los extorsionadores. Buena noticia, sin duda, aunque uno se pregunta cuántos paisanos, formados en la escuela del uno por ciento de resolución, prefirieron pagar y no contarle a nadie. El secuestro virtual es el único emprendimiento que sigue creciendo a dos dígitos en la entidad, y ni así aparece en los informes de fomento económico.

En el rubro de la esperanza institucional, el gobernador recibió al Parlamento Juvenil Incluyente y aprovechó para destacar la pluralidad política y cultural de Michoacán. Y tiene razón: pocos estados ofrecen semejante diversidad de células, siglas y modelos de negocio informal. Los jóvenes, por su parte, llevaron a la mesa temas menores como el reclutamiento forzado, la crueldad animal y el coyotaje de artesanías. Detalles. Uno confía en que la pluralidad cultural incluya la sana costumbre de tomar nota y archivarla con cariño hasta el próximo parlamento.

En Morelia, entretanto, la gran obra pública de la semana tiene nombre: una banca de la Plaza de Armas que un árbol tiró durante las lluvias. Repararla costará cincuenta mil pesos y, atención, se espera la aprobación del INAH. Cincuenta mil pesos y un trámite federal por una banca. Con ese presupuesto per cápita, atender el ochenta y dos por ciento de percepción de inseguridad nos saldría en el PIB de tres sexenios. Pero la banca es patrimonio; el miedo, apenas una sensación.

Y para que nadie diga que aquí no se recicla el absurdo: la empresa Servilimpia lleva más de cinco días sin poder entrar al relleno sanitario, con setenta toneladas de basura paseándose por la ciudad. La única política pública que avanza sin trámite del INAH es la acumulación de desechos. Huele a gestión.

Cerramos con el toque internacional. En Dallas, el vicepresidente estadounidense JD Vance le ofreció a un manifestante con bandera mexicana comprarle el boleto de avión si tanto ama a México. Generoso el señor. Le sugerimos que, ya encarrerado, mande también unos boletos para los paisanos de Guanajuatillo que preparan sus maletas por la violencia, o para el agente del Ministerio Público de Zamora recién detenido por cohecho, que a lo mejor prefiere destino con clima seco. México se ama mejor, dicen, desde la banca de cincuenta mil pesos, esperando el oficio del INAH.