El puente que se aprobó a mano alzada (y en horario estelar)
Tamaño de letra
Hay funcionarios que legislan en el Congreso y hay quien legisla en la pausa comercial. La gobernadora de Campeche, Layda Sansores, pertenece a la segunda escuela: durante la emisión en vivo de su programa semanal propuso declarar inhábiles los días 17 y 18 de septiembre para maestros y alumnos, como una manera de estirar el descanso de las fiestas patrias y, de paso, premiar a los docentes que desfilan el 16. Hasta ahí, una idea generosa. El problema es el trámite.
Porque la propuesta no fue al pleno, ni a una mesa técnica, ni a nadie con calculadora escolar en la mano. Se sometió a una 'breve consulta' entre los asistentes al programa y se declaró aprobada como 'unánime' durante la transmisión. Es decir: el calendario escolar de todo un estado se modificó con el mismo procedimiento con el que se decide a qué taquería ir después de la junta. Levante la mano quien quiera salir temprano. Aprobado. Corte a comerciales.
Uno entiende el gesto. El puente del 16 al 18, con regreso hasta el lunes 21, es prácticamente un microdescanso sexenal, y a nadie le amarga tres días de asueto en plena euforia tricolor. Pero conviene recordar que la palabra 'inhábil' aplicada a un día escolar significa, en la práctica, que miles de niños no tienen clase y miles de familias tienen que resolver quién los cuida. Detrás de cada aplauso en el foro hay un papá reacomodando su semana.
Lo verdaderamente notable es la eficiencia democrática del formato televisivo. Aquí la 'unanimidad' se consigue en el tiempo que dura un aplauso, sin casillas, sin funcionarios de casilla y sin conteo rápido. Si esto funciona para el calendario, uno se pregunta por qué no aprobar así el presupuesto, la reforma educativa y, ya encarrerados, el clima.
Que quede claro: descansar no es pecado y el magisterio se merece su desfile y su asueto. Lo que provoca ternura —y algo de vértigo— es la naturalidad con la que una decisión de política pública se resuelve entre el público de un estudio, como quien vota si la siguiente canción la ponen o no. En Campeche, este septiembre, la patria se celebra largo. Y las clases, cuando el rating lo permita.
Porque la propuesta no fue al pleno, ni a una mesa técnica, ni a nadie con calculadora escolar en la mano. Se sometió a una 'breve consulta' entre los asistentes al programa y se declaró aprobada como 'unánime' durante la transmisión. Es decir: el calendario escolar de todo un estado se modificó con el mismo procedimiento con el que se decide a qué taquería ir después de la junta. Levante la mano quien quiera salir temprano. Aprobado. Corte a comerciales.
Uno entiende el gesto. El puente del 16 al 18, con regreso hasta el lunes 21, es prácticamente un microdescanso sexenal, y a nadie le amarga tres días de asueto en plena euforia tricolor. Pero conviene recordar que la palabra 'inhábil' aplicada a un día escolar significa, en la práctica, que miles de niños no tienen clase y miles de familias tienen que resolver quién los cuida. Detrás de cada aplauso en el foro hay un papá reacomodando su semana.
Lo verdaderamente notable es la eficiencia democrática del formato televisivo. Aquí la 'unanimidad' se consigue en el tiempo que dura un aplauso, sin casillas, sin funcionarios de casilla y sin conteo rápido. Si esto funciona para el calendario, uno se pregunta por qué no aprobar así el presupuesto, la reforma educativa y, ya encarrerados, el clima.
Que quede claro: descansar no es pecado y el magisterio se merece su desfile y su asueto. Lo que provoca ternura —y algo de vértigo— es la naturalidad con la que una decisión de política pública se resuelve entre el público de un estudio, como quien vota si la siguiente canción la ponen o no. En Campeche, este septiembre, la patria se celebra largo. Y las clases, cuando el rating lo permita.