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El Destiempo

La noticia, pero a destiempo — sátira y opinión sobre la prensa local de México.

Edición Nacional 8 de octubre, 2026
Jalisco • Nota • 12 de septiembre de 2026

El alcalde que reprobó con honores

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El alcalde que reprobó con honores
Hay carreras políticas que suben como cohete y bajan como palo. Y luego está la del alcalde de Puerto Vallarta, que decidió saltarse la parte del cohete. Cuando llegó al cargo, la ciudadanía lo bendecía con 68.5% de aprobación, cifra de galán de telenovela. Dos años después, la encuestadora Massive Caller lo dejó en 27.8%, el último lugar entre los siete municipios medidos de Jalisco. Cuarenta puntos evaporados con la misma discreción con la que se evaporan los presupuestos en la región.

Pero lo verdaderamente heroico es el dato de confianza: 14.9%. Es decir, de cada cien vallartenses, apenas quince creen en su palabra. En cualquier otra profesión eso sería motivo de terapia; en la política es motivo de reelección. Para dimensionar la proeza: la alcaldesa de El Salto anda en 37.6% y la de Guadalajara en 34.9%. Hasta el mandamás de Zapopan, que encabeza la lista con 53%, le saca al vallartense 25.2 puntos de ventaja. Cuando pierdes por nocaut en una competencia de siete, ya no es mala suerte: es vocación.

Lo elegante del asunto es la sincronía. Justo cuando la encuesta lo puso de cabeza, en el cabildo brotó de la nada un ataque de austeridad y alguien preguntó, como quien no quiere la cosa, si de veras hacen falta ocho gerentes cobrando 75 mil pesos al mes. Nada despierta la conciencia fiscal de un ayuntamiento como una gráfica de aprobación en picada. Es la ley de la física local: a mayor rechazo ciudadano, mayor descubrimiento de gastos superfluos que llevaban ahí todo el trienio.

Uno esperaría que, con media ciudad bajo agua cada temporada de lluvias y el aeropuerto perdiendo casi 20% de turismo internacional, la evaluación fuera una radiografía útil. Y lo es. El problema es que en México las radiografías se enmarcan, no se atienden. El paciente ve la placa, señala el hueso roto, comenta 'qué interesante' y regresa a correr el maratón.

Habrá quien diga que las encuestas se compran, se cocinan o se maquillan. Puede ser. Pero cuesta imaginar a alguien pagando por quedar en último lugar. Ese resultado se consigue con esfuerzo, con dedicación y, sobre todo, con dos años de práctica constante. Enhorabuena: no cualquiera reprueba con tanta consistencia.