Vacante en el cártel: se busca relevo, de preferencia con apodo de animal
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La Fiscalía General del Estado informó que ya identificó a "La Venada" como posible sucesor de "La Quiringa" al frente de una célula delictiva que opera en la región de Los Reyes. Y aunque el tema es serio —hablamos de la disputa criminal que desangra a la zona—, es imposible no detenerse en el detalle folclórico: en el crimen organizado michoacano las jefaturas parecen heredarse como changarro familiar, y los alias salen de una lotería de feria. La Quiringa, La Venada. Falta que el siguiente se llame El Tejón para completar la baraja.
Hay algo casi corporativo en la escena. La FGE nos comunica una sucesión de mando con la misma naturalidad con que una empresa anuncia a su nuevo director general: se fue fulano, entra mengano, seguiremos operando con normalidad. Solo que aquí el organigrama se actualiza a balazos y el "proceso de transición" deja tragedias en lugar de comunicados de prensa. Que la autoridad ya tenga nombre —o apodo— del relevo dice mucho sobre la velocidad de las investigaciones y, de paso, sobre la lentitud de las capturas.
Uno agradece la transparencia: es bueno saber quién manda en qué. Pero el ciudadano de Los Reyes no necesita un boletín con el nuevo nombre del jefe; necesita que la vacante, sencillamente, no se llene. El problema de anunciar sucesores es que se normaliza la idea de que el puesto existe y de que siempre habrá quien lo ocupe, como si fuera plaza de gobierno con formación continua incluida.
Mientras tanto, la Fiscalía asegura que "continúan los trabajos de investigación". Es la frase-comodín del expediente mexicano, esa que lo mismo significa "vamos por buen camino" que "no tenemos idea, pero suena responsable". Ojalá esta vez el trabajo termine no en otro apodo pintoresco para la colección, sino en una región donde el único bestiario sea el del zoológico. Porque a este paso, la nota roja de Michoacán ya compite en biodiversidad con la sección de fauna.
Hay algo casi corporativo en la escena. La FGE nos comunica una sucesión de mando con la misma naturalidad con que una empresa anuncia a su nuevo director general: se fue fulano, entra mengano, seguiremos operando con normalidad. Solo que aquí el organigrama se actualiza a balazos y el "proceso de transición" deja tragedias en lugar de comunicados de prensa. Que la autoridad ya tenga nombre —o apodo— del relevo dice mucho sobre la velocidad de las investigaciones y, de paso, sobre la lentitud de las capturas.
Uno agradece la transparencia: es bueno saber quién manda en qué. Pero el ciudadano de Los Reyes no necesita un boletín con el nuevo nombre del jefe; necesita que la vacante, sencillamente, no se llene. El problema de anunciar sucesores es que se normaliza la idea de que el puesto existe y de que siempre habrá quien lo ocupe, como si fuera plaza de gobierno con formación continua incluida.
Mientras tanto, la Fiscalía asegura que "continúan los trabajos de investigación". Es la frase-comodín del expediente mexicano, esa que lo mismo significa "vamos por buen camino" que "no tenemos idea, pero suena responsable". Ojalá esta vez el trabajo termine no en otro apodo pintoresco para la colección, sino en una región donde el único bestiario sea el del zoológico. Porque a este paso, la nota roja de Michoacán ya compite en biodiversidad con la sección de fauna.