El presupuesto federal para Chihuahua: un renglón en blanco
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Hay tradiciones que no fallan: el pozole en las fiestas patrias, el calor de septiembre y el Paquete Económico federal que llega a Chihuahua sin un solo peso para obras. El secretario de Hacienda estatal lo confirmó con la resignación de quien ya conoce el final de la película: no hay recursos para los hospitales, carreteras ni proyectos de infraestructura que el estado lleva presentando desde la primera reunión entre la gobernadora y la presidenta.
El detalle poético es que Chihuahua sí hizo la tarea. Entregó proyectos ejecutivos, propuestas, necesidades, carpetas completas. Todo el ritual. Y la federación respondió con el equivalente presupuestal de un "gracias, luego te marco". Los proyectos existen, están dibujados, calculados y engargolados; lo único que les falta es dinero, que resulta ser precisamente lo que se pedía.
Como cereza, el estado anunció que no contratará nueva deuda en 2027. Suena a prudencia fiscal, a finanzas sanas, a disciplina de hormiguita. También puede leerse de otra forma: no se endeuda quien no tiene con qué pagar ni a quién convencer de prestarle. La virtud y la necesidad, tomadas de la mano, posando para la foto oficial.
Hacienda estatal calificó de "preocupante" el paquete federal por su déficit y el crecimiento de la deuda nacional. Y sí, preocupa. Pero al chihuahuense de a pie le preocupa algo más terrenal: que el hospital prometido siga siendo un render, que la carretera siga siendo un bache con ambiciones y que el "año que viene sí" ya cumplió varios aniversarios.
Al final, la relación fiscal entre Chihuahua y el centro se parece a esas cartas a Santa Claus que uno mandaba de niño: muy bien redactadas, con letra bonita, detallando exactamente lo que se quería... y con la misma tasa de respuesta. La diferencia es que Santa al menos dejaba un calcetín. Aquí, ni el calcetín.
El detalle poético es que Chihuahua sí hizo la tarea. Entregó proyectos ejecutivos, propuestas, necesidades, carpetas completas. Todo el ritual. Y la federación respondió con el equivalente presupuestal de un "gracias, luego te marco". Los proyectos existen, están dibujados, calculados y engargolados; lo único que les falta es dinero, que resulta ser precisamente lo que se pedía.
Como cereza, el estado anunció que no contratará nueva deuda en 2027. Suena a prudencia fiscal, a finanzas sanas, a disciplina de hormiguita. También puede leerse de otra forma: no se endeuda quien no tiene con qué pagar ni a quién convencer de prestarle. La virtud y la necesidad, tomadas de la mano, posando para la foto oficial.
Hacienda estatal calificó de "preocupante" el paquete federal por su déficit y el crecimiento de la deuda nacional. Y sí, preocupa. Pero al chihuahuense de a pie le preocupa algo más terrenal: que el hospital prometido siga siendo un render, que la carretera siga siendo un bache con ambiciones y que el "año que viene sí" ya cumplió varios aniversarios.
Al final, la relación fiscal entre Chihuahua y el centro se parece a esas cartas a Santa Claus que uno mandaba de niño: muy bien redactadas, con letra bonita, detallando exactamente lo que se quería... y con la misma tasa de respuesta. La diferencia es que Santa al menos dejaba un calcetín. Aquí, ni el calcetín.