Mexicanos, al grito de guerra (y al brinco del bache)
Tamaño de letra
Septiembre en Guanajuato huele a pólvora, a antojito y, si uno anda por el Jardín Principal de Salamanca, a algo que mejor no describimos con el estómago lleno. Mientras el estado se prepara para dar el Grito, sus municipios ensayan otro más largo: el del ciudadano que pisa un charco de aguas mansas y descubre que abajo había un cráter con vocación de alberca.
Empecemos por la capital, donde el gobierno municipal descubrió que tiene un Consejo Consultivo para la Protección de los Animales. La noticia no es que exista; es que, según la organización Tlacuatzín Rescue, solo opera para los afines. Es decir: un consejo protector de animales tan exclusivo que ni los animales entran sin recomendación. Cuando la agrupación esperó más de una hora a la policía municipal para rescatar a un perrito maltratado, quedó claro el nuevo protocolo capitalino: el que ladra sin credencial, se aguanta.
En León, mientras tanto, la Secretaría de Seguridad Ciudadana anunció que vigilará los talleres mecánicos para detectar motos robadas, y de paso revisará permisos, uso de suelo y que las unidades no invadan la banqueta. Loable. Solo que León también anunció que invertirá 10 millones de pesos en 412 kits de videovigilancia para las colonias, porque nada dice 'entornos seguros' como 412 cámaras grabando el mismo bache desde ángulos distintos.
Y hablando de baches: en Irapuato, Servicios Públicos reconoce que recibe hasta 13 reportes de baches al día y que a veces es difícil manejar el acumulado. Trece. Al día. Es prácticamente un programa de radio con llamadas del público. La dependencia jura que tiene mano de obra y material para no soltar el tema ni un solo día del año, lo cual es una forma poética de admitir que el bache ya es parte de la familia irapuatense.
Pero no todo es tierra firme. La Presa Solís llegó al 100% y aumentó su desfogue hacia la Laguna de Yuriria, subiendo de 30 a 50 metros cúbicos por segundo. Traducción: el agua que faltó todo el año llegó toda junta y con prisa. En Celaya ya sacaron la cuenta: cruzar una calle inundada en el coche puede costar más de 100 mil pesos si el agua alcanza el motor. O sea que el charco no solo te moja: te cotiza.
Mientras la naturaleza cobra, la política reparte culpas. La alcaldesa de Irapuato, Lorena Alfaro, salió a decir que desde que llegó la Cuarta Transformación los recursos se centralizaron y los municipios quedaron a dieta. 'Somos los más de 2 mil 400 alcaldes los que damos la cara', declaró, en lo que ya es el himno oficial del presidente municipal contemporáneo: dar la cara, pero con el cajón vacío. Hasta la clínica del IMSS que Irapuato pide sigue en el limbo presupuestal. La Federación centraliza, el municipio improvisa y el ciudadano, como siempre, patrocina.
En el terreno cívico hubo lección de humildad institucional: el Tribunal Estatal Electoral confirmó que la asociación 'Guía Nacional Indígena' no será partido político porque no cumplió todos los requisitos. El instituto electoral hizo ajustes, el Tribunal revisó, y aun así no alcanzó. Formar un partido en México sigue siendo más difícil que estacionarse en el Centro un 15 de septiembre.
Como el mes es de festejo, Guanajuato saca pecho: la Universidad de Guanajuato redujo hasta 78% su gasto eléctrico con energía solar y hasta ganó premio nacional. Un aplauso sincero, aunque duele un poquito que la máxima casa de estudios ahorre más luz de la que algunos municipios logran ponerle a una colonia.
Pero entre cohete y cohete hay un dato que no truena ni ilumina: en Guanajuato se estima que 223 mil 840 personas mayores de 15 años no saben leer ni escribir. Ese es el verdadero fuego de artificio apagado. Se pueden colgar 412 cámaras y desfogar mil presas, pero mientras casi un cuarto de millón de guanajuatenses batalle hasta para leer la ruta del camión, el Grito más urgente no es el del kiosco: es el del aula vacía.
Así que este 15, cuando ondee la bandera, respire hondo (o no tan hondo, según el rumbo del viento en el Jardín Principal) y grite con nosotros: ¡Viva México! ¡Vivan los héroes que nos dieron patria y, ojalá pronto, también banqueta!
Empecemos por la capital, donde el gobierno municipal descubrió que tiene un Consejo Consultivo para la Protección de los Animales. La noticia no es que exista; es que, según la organización Tlacuatzín Rescue, solo opera para los afines. Es decir: un consejo protector de animales tan exclusivo que ni los animales entran sin recomendación. Cuando la agrupación esperó más de una hora a la policía municipal para rescatar a un perrito maltratado, quedó claro el nuevo protocolo capitalino: el que ladra sin credencial, se aguanta.
En León, mientras tanto, la Secretaría de Seguridad Ciudadana anunció que vigilará los talleres mecánicos para detectar motos robadas, y de paso revisará permisos, uso de suelo y que las unidades no invadan la banqueta. Loable. Solo que León también anunció que invertirá 10 millones de pesos en 412 kits de videovigilancia para las colonias, porque nada dice 'entornos seguros' como 412 cámaras grabando el mismo bache desde ángulos distintos.
Y hablando de baches: en Irapuato, Servicios Públicos reconoce que recibe hasta 13 reportes de baches al día y que a veces es difícil manejar el acumulado. Trece. Al día. Es prácticamente un programa de radio con llamadas del público. La dependencia jura que tiene mano de obra y material para no soltar el tema ni un solo día del año, lo cual es una forma poética de admitir que el bache ya es parte de la familia irapuatense.
Pero no todo es tierra firme. La Presa Solís llegó al 100% y aumentó su desfogue hacia la Laguna de Yuriria, subiendo de 30 a 50 metros cúbicos por segundo. Traducción: el agua que faltó todo el año llegó toda junta y con prisa. En Celaya ya sacaron la cuenta: cruzar una calle inundada en el coche puede costar más de 100 mil pesos si el agua alcanza el motor. O sea que el charco no solo te moja: te cotiza.
Mientras la naturaleza cobra, la política reparte culpas. La alcaldesa de Irapuato, Lorena Alfaro, salió a decir que desde que llegó la Cuarta Transformación los recursos se centralizaron y los municipios quedaron a dieta. 'Somos los más de 2 mil 400 alcaldes los que damos la cara', declaró, en lo que ya es el himno oficial del presidente municipal contemporáneo: dar la cara, pero con el cajón vacío. Hasta la clínica del IMSS que Irapuato pide sigue en el limbo presupuestal. La Federación centraliza, el municipio improvisa y el ciudadano, como siempre, patrocina.
En el terreno cívico hubo lección de humildad institucional: el Tribunal Estatal Electoral confirmó que la asociación 'Guía Nacional Indígena' no será partido político porque no cumplió todos los requisitos. El instituto electoral hizo ajustes, el Tribunal revisó, y aun así no alcanzó. Formar un partido en México sigue siendo más difícil que estacionarse en el Centro un 15 de septiembre.
Como el mes es de festejo, Guanajuato saca pecho: la Universidad de Guanajuato redujo hasta 78% su gasto eléctrico con energía solar y hasta ganó premio nacional. Un aplauso sincero, aunque duele un poquito que la máxima casa de estudios ahorre más luz de la que algunos municipios logran ponerle a una colonia.
Pero entre cohete y cohete hay un dato que no truena ni ilumina: en Guanajuato se estima que 223 mil 840 personas mayores de 15 años no saben leer ni escribir. Ese es el verdadero fuego de artificio apagado. Se pueden colgar 412 cámaras y desfogar mil presas, pero mientras casi un cuarto de millón de guanajuatenses batalle hasta para leer la ruta del camión, el Grito más urgente no es el del kiosco: es el del aula vacía.
Así que este 15, cuando ondee la bandera, respire hondo (o no tan hondo, según el rumbo del viento en el Jardín Principal) y grite con nosotros: ¡Viva México! ¡Vivan los héroes que nos dieron patria y, ojalá pronto, también banqueta!