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El Destiempo

La noticia, pero a destiempo — sátira y opinión sobre la prensa local de México.

Edición Nacional 8 de octubre, 2026
Guanajuato • Nota • 13 de septiembre de 2026

El Jardín Principal de Salamanca, ahora con aroma incluido

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El Jardín Principal de Salamanca, ahora con aroma incluido
Salamanca acaba de sumar un nuevo atractivo a su Jardín Principal: el aroma. Vecinos y visitantes denuncian que el corazón histórico de la ciudad amaneció inundado de malos olores, y el dedo acusador apunta a algunos comerciantes por malas prácticas: residuos y agua con desperdicios que, en lugar de irse a donde deben, terminan escurriendo hacia la vía pública y el drenaje de un espacio que presume siglos de historia.

Que el Jardín Principal —el punto donde la gente se toma la foto, se da el beso y escucha la serenata— huela a remate de fritanga no es exactamente la postal que uno cuelga en la sala. Los ciudadanos, con toda razón, piden lo mínimo indispensable: más limpieza y más vigilancia, para que el patrimonio no se convierta en una coladera con kiosco.

Y es que el asunto tiene su ironía fina. Presumimos centros históricos, los iluminamos para las fiestas patrias, les sacamos brillo a las canteras… y luego dejamos que el remate de la jornada sea un charco de aguas grises rumbo a la alcantarilla. Ningún turista viaja a Salamanca para vivir la experiencia inmersiva del olor a desperdicio; eso ya lo tiene gratis en su casa.

La solución no requiere una cumbre internacional: requiere botes de basura, agua limpia, un reglamento que se aplique y una autoridad que pase a revisar más seguido que una vez al año. Porque el comerciante que echa sus desperdicios a la banqueta no lo hace por maldad cósmica, sino porque sabe que nadie lo va a multar. Donde no hay vigilancia, hay desperdicio; donde hay desperdicio, hay olor; y donde hay olor, hay vecino enojado escribiéndole al periódico.

Salamanca merece un Jardín Principal que se pueda oler sin arrepentimiento. Ojalá la limpieza llegue pronto y con ella la vigilancia, no vaya a ser que el próximo 'espacio histórico' que reconozcan sea el del olor. Por lo pronto, si visita el centro este mes, lleve su cámara para las fotos… y, por si las dudas, respire por la boca.