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El Destiempo

La noticia, pero a destiempo — sátira y opinión sobre la prensa local de México.

Edición Nacional 8 de octubre, 2026
Ciudad de México • Digest • 13 de septiembre de 2026

Viva México, aunque el aire nos lo cobre: postal capitalina rumbo al Grito

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Viva México, aunque el aire nos lo cobre: postal capitalina rumbo al Grito
Faltan tres días para que la presidenta salga al balcón de Palacio Nacional a tañer la Campana de Dolores —esa señora de bronce que, según la leyenda que hoy recuerda La Jornada, alguna vez "tuvo la osadía de tocar sola" y por rebelde la desterraron a la Nueva España—. Cuatro siglos después, la campana sigue aquí y sigue siendo la única en este país que hace su trabajo sin que le formen proceso. Todo lo demás en la capital está, digamos, en fase de mantenimiento.

Empecemos por el aire, que técnicamente ya no es aire sino una sugerencia. La Comisión Ambiental de la Megalópolis decretó la sexta contingencia por ozono del año, y lo hizo con el aplomo de quien ya le agarró el modo. Llovió, sí, pero la lluvia no bastó: el ozono es como esa visita que dijo que ya se iba y lleva tres horas parada en la puerta. Así que a guardar el coche, a no hacer ejercicio y a respirar poquito, no vaya a ser que en plena verbena patria alguien confunda la emoción con la falta de oxígeno.

Para moverse tampoco hay consuelo. Cerró un tramo de la Línea 12 y el oriente de la ciudad descubrió que los camiones sustitutos prometidos existen en la misma dimensión que las luces misteriosas que, esa misma noche de tormenta, aparecieron en el cielo capitalino. Miles de usuarios esperaron más de una hora un autobús; los internautas, en cambio, sí vieron algo brillar en las nubes. Conclusión ciudadana: es más fácil avistar un ovni sobre la CDMX que un transporte sustituto puntual.

Los que sí llegan a todos lados son los monopatines. Ahora que las empresas dejaron de operar, los aparatos quedaron sueltos por la Condesa como changos sin dueño, zigzagueando entre coches a velocidades que la autoridad promete sancionar... a partir de noviembre. O sea que hasta entonces la única regla de tránsito para monopatines es la que rige a los cometas: la que Dios disponga. Tranquilos: para las fiestas patrias todavía es temporada libre.

Y mientras la ciudad hace malabares, la política celebra sus propias tradiciones. La presidenta anda de gira con un tour llamado "Honestidad y resultados", que suena menos a informe de gobierno y más a nombre de disco de banda que solo toca las dos rolas del título. En la Cuauhtémoc, entretanto, seis funcionarios fueron denunciados ante el instituto electoral por, presuntamente, sembrar por todas partes la frase "Gobierno de Ale Rojo": porque una cosa es gobernar y otra, mucho más divertida, es que cada bache lleve tu nombre bordado. La campaña anticipada es como el pozole: oficialmente empieza en su fecha, pero todos sabemos que lo pusieron a hervir desde antes.

Hablando de cosas que hierven a fuego lento durante décadas: la Junta Local de Conciliación y Arbitraje cumplió cien años. En vez de pastel, tiene 65 mil 731 juicios sin resolver. El caso vivo más viejo es de 1986 —cuando el patrón demandado ya tuvo el detalle de morirse para no tener que pagar— y el organismo está oficialmente "en extinción", ese eufemismo tan mexicano para decir que algo lleva agonizando más tiempo del que estuvo vivo. Es la única institución del país que planea dejar de existir apenas termine el trabajo, lo cual, a este ritmo, ocurrirá aproximadamente para el tricentenario.

Del otro lado de la burocracia, en el INE también hay quien rinde sin que se le note: según lo publicado, ocho personas habrían cobrado seis millones de pesos por consultorías y coordinación de proyectos de los que no aparece prueba de que se hayan realizado. Los aviadores, ese gremio invisible que no ficha, no llega, pero siempre cobra, siguen siendo la profesión más segura del país. Ni la contingencia los para: total, no salen de casa.

Así que aquí estamos, patria querida, a punto de gritar "¡Viva México!" con un pulmón, metro y medio de andén disponible y un monopatín amenazándonos por la espalda. Pero no todo es queja: tenemos bandera, tenemos pozole y tenemos una campana que lleva siglos cumpliendo puntualita. Y si el 15 el cielo vuelve a llenarse de luces raras, ya sabremos que no son fuegos artificiales ni platillos voladores. Es, simplemente, el camión sustituto que por fin llegó. Viva México.