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El Destiempo

La noticia, pero a destiempo — sátira y opinión sobre la prensa local de México.

Edición Nacional 8 de octubre, 2026
Ciudad de México • Nota • 13 de septiembre de 2026

Aviadores de altura: el gremio que cobra sin despegar

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Aviadores de altura: el gremio que cobra sin despegar
De todos los oficios que ha dado México, ninguno tan resistente a las crisis como el del aviador. No el que pilotea aviones —ese sí trabaja—, sino el otro: el que aparece en la nómina, cobra puntual y jamás se le ve por la oficina. Según lo publicado por El Universal, el Instituto Nacional Electoral habría desembolsado alrededor de seis millones de pesos entre 2023 y 2025 a ocho personas por servicios de "consultoría" y "coordinación de proyectos" de los cuales, dice la nota, no se demuestra que se hayan realizado.

Pongámoslo en perspectiva. Seis millones de pesos por trabajo que nadie puede comprobar es, técnicamente, el negocio perfecto: cero horas, cero juntas, cero corretear pendientes, cero jefe preguntando "¿cómo va el proyecto?". El aviador es el único profesionista que puede poner en su currículum "amplia experiencia en no hacer nada" y que eso sea, literalmente, su hoja de servicios.

Uno esperaría que en la institución encargada de contar votos ajenos con lupa milimétrica alguien contara también las horas propias. Pero ya se sabe: la transparencia es como el gimnasio, todos la recomiendan para los demás. Resulta poéticamente injusto que el órgano que le exige a cada partido justificar hasta el último peso de propaganda y cada spot con su recibito tenga entre sus renglones consultorías que —según lo reportado— existen en el mismo plano astral que las tareas del perro que se comió la contingencia.

Lo verdaderamente admirable del aviador mexicano es su vocación transexenal. No importa el color, la sigla ni el organismo: donde hay presupuesto público, brota. Es la fauna más adaptable del ecosistema burocrático, más resistente que la cucaracha y con mejor sueldo. Sobrevive a auditorías, reformas y cambios de administración con la serenidad de quien sabe que su puesto no depende de que trabaje, sino de que nadie revise.

Así que este 15 de septiembre, cuando alcemos la copa por los héroes que nos dieron patria, dediquemos también un brindis discreto a estos otros próceres anónimos: los que dieron patria sin salir de casa, los que defendieron la nación desde la comodidad del no-presentarse. Aviadores del erario: gracias por su servicio. Sea cual haya sido, si es que lo hubo.