Julimes tembló dos veces idéntico: la tierra ya le agarró el modo 'repetir'
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Hay coincidencias, hay casualidades y hay lo de Julimes, que ya raya en puntualidad suiza subterránea. Este domingo 13 de septiembre el municipio registró un sismo de magnitud 4.0, con epicentro a 94 kilómetros al noreste de Meoqui, cinco kilómetros de profundidad y a las 8:33:49 de la mañana. Hasta ahí, nota rutinaria. El problema —o el prodigio— es que doce días antes, el 1 de septiembre, había temblado exactamente igual: misma magnitud, mismo epicentro, misma profundidad y la mismísima hora, 8:33:49. Ni un segundo de diferencia. En ninguno de los dos casos hubo daños reportados.
Uno entiende que dos sismos compartan zona. Que compartan el segundo exacto ya es para pedirle un autógrafo a la falla geológica. La tierra de Julimes descubrió lo que ningún burócrata ha logrado: hacer dos veces lo mismo sin cambiarle ni una coma. Si el subsuelo aplicara para la administración pública, sería el único empleado que llega a la hora clavada y entrega idéntico resultado quincena tras quincena.
Los vecinos, acostumbrados a que en este estado nada funcione dos veces igual, deben estar entre asustados y agradecidos. Asustados porque un patrón así invita a preguntarse cuándo cae el tercero (¿el 25, a las 8:33:49, para no romper la racha?). Agradecidos porque, seamos honestos, es lo más confiable que ha ofrecido cualquier sistema en Chihuahua esta semana: mientras los semáforos se atoran, los parquímetros no cobran y los institutos no miden, la corteza terrestre cumple su cita con precisión de reloj cucú.
Que no cunda el pánico: magnitud 4.0 es de las que apenas mueven el vaso de agua y sacan a relucir el '¿tú también lo sentiste?'. Pero el dato merece una placa. En un país donde nada llega a tiempo, Julimes tiene un temblor que ficha entrada con más disciplina que la mayoría. Si algún día la naturaleza decide diversificarse, avisamos. Por lo pronto, pongan el despertador a las 8:33:48.
Uno entiende que dos sismos compartan zona. Que compartan el segundo exacto ya es para pedirle un autógrafo a la falla geológica. La tierra de Julimes descubrió lo que ningún burócrata ha logrado: hacer dos veces lo mismo sin cambiarle ni una coma. Si el subsuelo aplicara para la administración pública, sería el único empleado que llega a la hora clavada y entrega idéntico resultado quincena tras quincena.
Los vecinos, acostumbrados a que en este estado nada funcione dos veces igual, deben estar entre asustados y agradecidos. Asustados porque un patrón así invita a preguntarse cuándo cae el tercero (¿el 25, a las 8:33:49, para no romper la racha?). Agradecidos porque, seamos honestos, es lo más confiable que ha ofrecido cualquier sistema en Chihuahua esta semana: mientras los semáforos se atoran, los parquímetros no cobran y los institutos no miden, la corteza terrestre cumple su cita con precisión de reloj cucú.
Que no cunda el pánico: magnitud 4.0 es de las que apenas mueven el vaso de agua y sacan a relucir el '¿tú también lo sentiste?'. Pero el dato merece una placa. En un país donde nada llega a tiempo, Julimes tiene un temblor que ficha entrada con más disciplina que la mayoría. Si algún día la naturaleza decide diversificarse, avisamos. Por lo pronto, pongan el despertador a las 8:33:48.