Georadar en el Malecón: la ciencia al servicio del próximo hoyo
Tamaño de letra
Hay obras que se inauguran con listón y otras que se inauguran solas. El socavón de la calle Enrique Díaz de León ya cumplió una semana de vida y, según lamentan los vecinos, el día del aniversario no trabajó absolutamente nadie en el lugar. Ni una pala, ni un cono nuevo, ni un alma. El único que cumplió horario fue el propio hoyo, que sigue ahí, puntual, ampliando su patrimonio a costa del asfalto y de la paciencia de quienes viven o transitan por ahí desde colonias aledañas.
Lo verdaderamente vanguardista, sin embargo, llegó por parte del SIAPA. En lugar de tapar lo que ya se abrió, el organismo anunció que rastreará con georadar el colector de la avenida Malecón, en el tramo entre San Gaspar y Periférico, para detectar otros puntos vulnerables. Es decir: tecnología de punta aplicada no a impedir el próximo socavón, sino a saber con anticipación por dónde nos vamos a hundir. Un servicio casi de adivinación urbana. Ya solo falta que manden notificación al celular, como con la alerta sísmica.
El detalle que le pone sabor al asunto es que en esa misma vialidad ya se registraron dos afectaciones durante 2025. O sea que el subsuelo del Malecón tiene historial, antecedentes y reincidencia comprobada, pero seguimos tratando cada hoyo como si fuera una sorpresa inédita, un fenómeno paranormal imposible de anticipar.
Seamos justos: revisar con georadar es, técnicamente, hacer las cosas bien. Prevenir es mejor que lamentar. El problema es el mensaje que reciben los vecinos del socavón que ya llevan una semana esquivando: al de junto lo van a estudiar con equipo especializado, pero el suyo, el que ya existe, el que ya se los tragó, sigue esperando a que alguien regrese de vacaciones. En Guadalajara el futuro se escanea; el presente se rodea con malla naranja y se deja madurar. Bienvenidos a la ciudad donde hasta los hoyos tienen que hacer fila.
Lo verdaderamente vanguardista, sin embargo, llegó por parte del SIAPA. En lugar de tapar lo que ya se abrió, el organismo anunció que rastreará con georadar el colector de la avenida Malecón, en el tramo entre San Gaspar y Periférico, para detectar otros puntos vulnerables. Es decir: tecnología de punta aplicada no a impedir el próximo socavón, sino a saber con anticipación por dónde nos vamos a hundir. Un servicio casi de adivinación urbana. Ya solo falta que manden notificación al celular, como con la alerta sísmica.
El detalle que le pone sabor al asunto es que en esa misma vialidad ya se registraron dos afectaciones durante 2025. O sea que el subsuelo del Malecón tiene historial, antecedentes y reincidencia comprobada, pero seguimos tratando cada hoyo como si fuera una sorpresa inédita, un fenómeno paranormal imposible de anticipar.
Seamos justos: revisar con georadar es, técnicamente, hacer las cosas bien. Prevenir es mejor que lamentar. El problema es el mensaje que reciben los vecinos del socavón que ya llevan una semana esquivando: al de junto lo van a estudiar con equipo especializado, pero el suyo, el que ya existe, el que ya se los tragó, sigue esperando a que alguien regrese de vacaciones. En Guadalajara el futuro se escanea; el presente se rodea con malla naranja y se deja madurar. Bienvenidos a la ciudad donde hasta los hoyos tienen que hacer fila.