La industria del agave planta arbolitos y pide un aplauso
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Pocas postales tan tiernas como la de la industria del tequila plantando arbolitos en el Bosque La Primavera. El Consejo Regulador del Tequila se sumó a la Campaña Estatal de Reforestación 2026 impulsada por el Gobierno de Jalisco, y su presidente aprovechó para reconocer a la autoridad por convocar a la sociedad, a las instituciones y a los sectores productivos a trabajar juntos por el medio ambiente. Bonito. Emotivo. Digno de spot con violines.
Uno celebra el gesto, claro. Sembrar árboles siempre es mejor que no sembrarlos, y que un sector productivo agarre la pala en fin de semana en lugar de mandar un comunicado ya es ganancia neta. El Consejo, además, presume que desde 2016 cuenta con una Estrategia de Sustentabilidad con siete líneas de acción, lo cual suena a documento muy serio, con índice, portada y probablemente un logotipo verde muy convincente.
Pero permítanos el respetable una módica dosis de suspicacia jalisciense. Hay algo poético en que justamente el gremio cuyo paisaje son kilómetros y kilómetros de agave alineado hasta donde alcanza la vista sea el que ahora acude a devolverle diversidad al bosque. Es como si el rey del monocultivo tomara vacaciones de fin de semana para jugar a la biodiversidad. No lo decimos como acusación —los árboles plantados son reales y bienvenidos—, sino como recordatorio de que la sustentabilidad no se mide en fotos de una jornada, sino en lo que pasa el resto del año en el campo.
Ojalá la Estrategia de Sustentabilidad, con sus siete líneas de acción, dé tantos frutos como botellas produce la industria. Ojalá cada arbolito plantado el fin de semana sobreviva al lunes. Y ojalá, sobre todo, que la próxima vez que hablemos del agave y el bosque no sea porque uno le está ganando terreno al otro. Mientras tanto, brindemos —con moderación y con permiso, no como el de las micheladas de banqueta— por La Primavera, a la que buena falta le hace un poco de sombra que no venga de una sombrilla patrocinada.
Uno celebra el gesto, claro. Sembrar árboles siempre es mejor que no sembrarlos, y que un sector productivo agarre la pala en fin de semana en lugar de mandar un comunicado ya es ganancia neta. El Consejo, además, presume que desde 2016 cuenta con una Estrategia de Sustentabilidad con siete líneas de acción, lo cual suena a documento muy serio, con índice, portada y probablemente un logotipo verde muy convincente.
Pero permítanos el respetable una módica dosis de suspicacia jalisciense. Hay algo poético en que justamente el gremio cuyo paisaje son kilómetros y kilómetros de agave alineado hasta donde alcanza la vista sea el que ahora acude a devolverle diversidad al bosque. Es como si el rey del monocultivo tomara vacaciones de fin de semana para jugar a la biodiversidad. No lo decimos como acusación —los árboles plantados son reales y bienvenidos—, sino como recordatorio de que la sustentabilidad no se mide en fotos de una jornada, sino en lo que pasa el resto del año en el campo.
Ojalá la Estrategia de Sustentabilidad, con sus siete líneas de acción, dé tantos frutos como botellas produce la industria. Ojalá cada arbolito plantado el fin de semana sobreviva al lunes. Y ojalá, sobre todo, que la próxima vez que hablemos del agave y el bosque no sea porque uno le está ganando terreno al otro. Mientras tanto, brindemos —con moderación y con permiso, no como el de las micheladas de banqueta— por La Primavera, a la que buena falta le hace un poco de sombra que no venga de una sombrilla patrocinada.