Sin reportes de riesgo (salvo los 4,800 uniformados que mandamos por si acaso)
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Buenos días desde Michoacán, el estado donde este fin de semana, oficialmente, no hubo «reportes de riesgo» —palabra de la Secretaría de Seguridad Pública—, aunque para garantizar esa calma bíblica hubo que desplegar 4 mil 800 elementos de la Guardia Civil rumbo a las Fiestas Patrias. Traducción libre: todo bajo control, siempre y cuando control signifique un uniformado por cada tres paraguas. Es la vieja escuela de la tranquilidad michoacana: nadie corre peligro porque medio batallón está parado en la esquina para que nadie corra.
El detalle es que el mismo fin de semana que amaneció «sin riesgos» cerró con un ataque armado en Uruapan y un homicidio en Apatzingán, entre otras notas que uno preferiría no leer con el café. Pero entiéndase la semántica oficial: eso no es un riesgo, es paisaje. En Michoacán el riesgo verdadero es no conseguir estacionamiento en el Centro cuando llega el escenario de Pepe Aguilar.
Y hablando de escenarios: mientras la ciudadanía se prepara para gritar «¡Viva México!», la madrugada del lunes arribaron los camiones con la estructura del palenque cívico moreliano, con sus respectivos cierres viales. Nada dice soberanía nacional como no poder cruzar tu propia avenida porque va a cantar un charro. Que se preparen los 760 ambulantes autorizados para la verbena —número que, sospecho, se duplica en cuanto el funcionario voltea a otro lado— y los 250 giros rojos a los que el Ayuntamiento amenaza con retirar la licencia si no acreditan Protección Civil y pagan lo que deben antes de que acabe septiembre. O sea: la fiesta patria es también temporada de cobranza. Nada une más a un pueblo que un ultimátum administrativo con fecha de vencimiento.
En el terreno noble de la política, la semana nos regaló joyas. El gobernador Alfredo Ramírez Bedolla rindió su Quinto Informe en Zamora y descubrió, por quinto año consecutivo, que estamos viviendo «inversiones históricas»: 800 millones para rescatar el río Duero, una planta de tratamiento de 526 millones, y la conmovedora tesis de que «otra manera de gobernar es posible». Posible, sí; comprobable, ya veremos el día que un zamorano meta la mano al Duero y la saque sin necesidad de vacuna.
Morena, por su parte, presentará este lunes en un World Trade Center de la capital —porque la Cuarta Transformación austera se reúne donde se rentan los salones más caros— a sus «coordinadoras estatales de la Defensa de la Transformación y la Soberanía Nacional». Si usted, lector de provincia, tradujo eso como «candidatas a gobernadora», felicidades: habla el dialecto. A Michoacán le toca a las 17:00 horas, después de Guerrero, como buen segundo turno. La soberanía nacional, al parecer, tiene agenda por bloques.
No se quedó atrás Movimiento Ciudadano, que llevó a Ario de Rosales su «Taller de Participación Ciudadana en la Administración Pública», porque nada fortalece la democracia como un taller. Uno imagina el temario: módulo uno, cómo participar; módulo dos, cómo seguir participando; módulo tres, por qué su participación fue muy valiosa y ya nos vamos. La Fuerza Naranja promete convertir las ideas de la gente en «propuestas concretas», que es el limbo administrativo donde las ideas de la gente van a jubilarse.
Y el Congreso, para no sentirse menos, informa que en su Segundo Año Legislativo creó el Consejo Michoacano para el Desarrollo Económico, un organismo destinado a «orientar decisiones con base en evidencias». Evidencias. En Michoacán. Ojalá alcance el presupuesto para comprarlas.
Cierro con el clima, que es lo único que en este estado no miente: las lluvias del fin de semana dejaron vehículos varados y un árbol caído en Camelinas, Ventura Puente, Prados Verdes y Paso Catrinas. Es decir, el agua encontró sola los baches que el resto del año no encuentra nadie. Bendita lluvia, la única auditora que trabaja gratis y sin cita.
Así que ya lo sabe, michoacano: guarde el paraguas, saque la banderita, respete los cierres viales y, sobre todo, no se asuste. No hay reportes de riesgo. Ya los mandamos a todos a formarse.
El detalle es que el mismo fin de semana que amaneció «sin riesgos» cerró con un ataque armado en Uruapan y un homicidio en Apatzingán, entre otras notas que uno preferiría no leer con el café. Pero entiéndase la semántica oficial: eso no es un riesgo, es paisaje. En Michoacán el riesgo verdadero es no conseguir estacionamiento en el Centro cuando llega el escenario de Pepe Aguilar.
Y hablando de escenarios: mientras la ciudadanía se prepara para gritar «¡Viva México!», la madrugada del lunes arribaron los camiones con la estructura del palenque cívico moreliano, con sus respectivos cierres viales. Nada dice soberanía nacional como no poder cruzar tu propia avenida porque va a cantar un charro. Que se preparen los 760 ambulantes autorizados para la verbena —número que, sospecho, se duplica en cuanto el funcionario voltea a otro lado— y los 250 giros rojos a los que el Ayuntamiento amenaza con retirar la licencia si no acreditan Protección Civil y pagan lo que deben antes de que acabe septiembre. O sea: la fiesta patria es también temporada de cobranza. Nada une más a un pueblo que un ultimátum administrativo con fecha de vencimiento.
En el terreno noble de la política, la semana nos regaló joyas. El gobernador Alfredo Ramírez Bedolla rindió su Quinto Informe en Zamora y descubrió, por quinto año consecutivo, que estamos viviendo «inversiones históricas»: 800 millones para rescatar el río Duero, una planta de tratamiento de 526 millones, y la conmovedora tesis de que «otra manera de gobernar es posible». Posible, sí; comprobable, ya veremos el día que un zamorano meta la mano al Duero y la saque sin necesidad de vacuna.
Morena, por su parte, presentará este lunes en un World Trade Center de la capital —porque la Cuarta Transformación austera se reúne donde se rentan los salones más caros— a sus «coordinadoras estatales de la Defensa de la Transformación y la Soberanía Nacional». Si usted, lector de provincia, tradujo eso como «candidatas a gobernadora», felicidades: habla el dialecto. A Michoacán le toca a las 17:00 horas, después de Guerrero, como buen segundo turno. La soberanía nacional, al parecer, tiene agenda por bloques.
No se quedó atrás Movimiento Ciudadano, que llevó a Ario de Rosales su «Taller de Participación Ciudadana en la Administración Pública», porque nada fortalece la democracia como un taller. Uno imagina el temario: módulo uno, cómo participar; módulo dos, cómo seguir participando; módulo tres, por qué su participación fue muy valiosa y ya nos vamos. La Fuerza Naranja promete convertir las ideas de la gente en «propuestas concretas», que es el limbo administrativo donde las ideas de la gente van a jubilarse.
Y el Congreso, para no sentirse menos, informa que en su Segundo Año Legislativo creó el Consejo Michoacano para el Desarrollo Económico, un organismo destinado a «orientar decisiones con base en evidencias». Evidencias. En Michoacán. Ojalá alcance el presupuesto para comprarlas.
Cierro con el clima, que es lo único que en este estado no miente: las lluvias del fin de semana dejaron vehículos varados y un árbol caído en Camelinas, Ventura Puente, Prados Verdes y Paso Catrinas. Es decir, el agua encontró sola los baches que el resto del año no encuentra nadie. Bendita lluvia, la única auditora que trabaja gratis y sin cita.
Así que ya lo sabe, michoacano: guarde el paraguas, saque la banderita, respete los cierres viales y, sobre todo, no se asuste. No hay reportes de riesgo. Ya los mandamos a todos a formarse.