«Coordinadora de la Defensa de la Transformación»: cómo decir «candidata a gobernadora» sin decirlo
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Este lunes, en el World Trade Center de la Ciudad de México —recinto célebre por su austeridad franciscana—, Morena presentará a sus «coordinadoras o coordinadores estatales de la Defensa de la Transformación y la Soberanía Nacional» de Guerrero y Michoacán. Si usted, michoacano de a pie, tuvo que leer ese cargo dos veces y respirar hondo, no se preocupe: es normal. Traducido del morenés al español de banqueta, quiere decir «nuestra carta para la gubernatura». Pero decirlo así, tan pelón, arruinaría la poesía.
El acto lo encabezan Ariadna Montiel, presidenta del Comité Ejecutivo Nacional, y Citlalli Hernández, de la Comisión Nacional de Elecciones. Y la logística tiene su propia comedia: Guerrero a las 14:00 horas, Michoacán a las 17:00. Es decir, la Soberanía Nacional se defiende por horarios, como los turnos de una tortillería. A Michoacán, como siempre, le toca el segundo bloque; que se forme, que aquí nadie se cuela.
Uno entiende la coreografía. Legalmente todavía no hay campañas, no hay candidaturas, no hay nada; entonces se inventa un cargo intermedio, larguísimo y patriótico, que hace exactamente lo que haría un candidato —recorrer, saludar, salir en la foto— sin llamarse candidato. Es el equivalente político de decir que uno «no está a dieta, solo comiendo mejor».
El nombre, además, es una obra maestra del embutido semántico: «Defensa de la Transformación» y «Soberanía Nacional» en un mismo gafete. Resulta que, para ser coordinador estatal de un partido en Michoacán, hay que defender nada menos que la soberanía de la patria. Bolívar coordinó más territorio con menos título.
Lo cómico es que la ciudadanía michoacana entiende perfectamente el mensaje sin necesidad del diccionario. Sabe que quien suba al templete el lunes a las 17:00 horas será, con toda probabilidad, el mismo rostro que verá en las bardas el año que viene. El eufemismo no engaña a nadie; solo le compra tiempo al reglamento.
Así que bienvenida sea la nueva coordinadora de la Defensa de la Transformación y la Soberanía Nacional de Michoacán. Le deseamos éxito en su altísima encomienda y, sobre todo, paciencia: defender la soberanía nacional desde el segundo turno, después de Guerrero y antes del tráfico de la capital, no es para cualquiera.
El acto lo encabezan Ariadna Montiel, presidenta del Comité Ejecutivo Nacional, y Citlalli Hernández, de la Comisión Nacional de Elecciones. Y la logística tiene su propia comedia: Guerrero a las 14:00 horas, Michoacán a las 17:00. Es decir, la Soberanía Nacional se defiende por horarios, como los turnos de una tortillería. A Michoacán, como siempre, le toca el segundo bloque; que se forme, que aquí nadie se cuela.
Uno entiende la coreografía. Legalmente todavía no hay campañas, no hay candidaturas, no hay nada; entonces se inventa un cargo intermedio, larguísimo y patriótico, que hace exactamente lo que haría un candidato —recorrer, saludar, salir en la foto— sin llamarse candidato. Es el equivalente político de decir que uno «no está a dieta, solo comiendo mejor».
El nombre, además, es una obra maestra del embutido semántico: «Defensa de la Transformación» y «Soberanía Nacional» en un mismo gafete. Resulta que, para ser coordinador estatal de un partido en Michoacán, hay que defender nada menos que la soberanía de la patria. Bolívar coordinó más territorio con menos título.
Lo cómico es que la ciudadanía michoacana entiende perfectamente el mensaje sin necesidad del diccionario. Sabe que quien suba al templete el lunes a las 17:00 horas será, con toda probabilidad, el mismo rostro que verá en las bardas el año que viene. El eufemismo no engaña a nadie; solo le compra tiempo al reglamento.
Así que bienvenida sea la nueva coordinadora de la Defensa de la Transformación y la Soberanía Nacional de Michoacán. Le deseamos éxito en su altísima encomienda y, sobre todo, paciencia: defender la soberanía nacional desde el segundo turno, después de Guerrero y antes del tráfico de la capital, no es para cualquiera.