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El Destiempo

La noticia, pero a destiempo — sátira y opinión sobre la prensa local de México.

Edición Nacional 8 de octubre, 2026
Ciudad de México • Nota • 14 de septiembre de 2026

Veinte pesos el anillo, veinte pesos la letra: la Alameda inventa el nombre premium

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Veinte pesos el anillo, veinte pesos la letra: la Alameda inventa el nombre premium
Que nadie diga que en este país falta talento para los negocios. En la Alameda Central, según detectó la propia policía capitalina, opera un modelo de precios que muchas aerolíneas envidiarían: te ofrecen un anillo de fantasía en veinte pesos, con la generosa opción de grabarte el nombre… y ahí empieza la letra chiquita, que en este caso es literalmente la letra.

Porque cada letra cuesta otros veinte pesos. Así, un modesto anillo de a peso se convierte, si te llamas Guadalupe, en una inversión de doscientos. Los tocayos de nombres cortos —José, Ana, Luz— se salvan por goleada; los Maximiliano, en cambio, deberían considerar un plan de financiamiento. Es el único lugar de la ciudad donde tus papás, al ponerte un nombre largo, te heredaron un pasivo.

La mecánica comercial incluye un servicio posventa notable: si la víctima se niega a pagar la cuenta inflada e intenta devolver la mercancía, aparecen en escena hasta tres colaboradores adicionales, cuya función es "aclarar" el malentendido mediante técnicas de persuasión que no vienen en ningún curso de atención al cliente. El producto, resulta, no se vende: se coloca. Primero en tu mano, luego en tu conciencia.

Lo verdaderamente admirable es la ambición del esquema. En un país donde nos venden que emprender es difícil, aquí unos señores levantaron una startup de joyería personalizada con cobro por carácter, upselling agresivo y equipo de "soporte" de campo, todo sin local, sin RFC y sin caer en la tentación de la factura. Uno casi espera que el próximo paso sea una app. Mientras tanto, la recomendación para el visitante desprevenido es la de siempre en el Centro: si un desconocido te pone algo en la mano sin que lo pidas, no es un regalo, es un contrato. Y viene con cláusulas.