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El Destiempo

La noticia, pero a destiempo — sátira y opinión sobre la prensa local de México.

Edición Nacional 8 de octubre, 2026
Nuevo León • Nota • 14 de septiembre de 2026

Gano menos que la presidenta: la nueva forma de presumir millones en el banco

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Gano menos que la presidenta: la nueva forma de presumir millones en el banco
Hay confesiones que consuelan y confesiones que hunden. La del director del Infonavit, Octavio Romero Oropeza, pertenece a un tercer género recién inventado: la confesión que se pretende humildad y aterriza en autogol. El funcionario salió a aclarar, mediante una carta dirigida a la opinión pública, que su salario anual es inferior al de la presidenta Claudia Sheinbaum. Hasta ahí, un dato administrativo. El problema es lo que vino en el mismo aliento: una casa habitación, dos departamentos, un predio rústico, dos terrenos y 7.4 millones de pesos en cuentas bancarias.

O sea que la defensa fue: “no se preocupen, gano poquito”. Y la prueba de que gana poquito es un patrimonio que la mayoría de los derechohabientes del Infonavit tardaría varias reencarnaciones en juntar. Es como si el vecino le dijera a usted que anda apretado de dinero y, para demostrarlo, lo invitara a recorrer sus dos departamentos, su rancho y su terrenito extra. Uno sale más preocupado que cuando entró.

Lo entrañable del asunto es la elección del punto de comparación. No se comparó con el derechohabiente promedio, ese que firma una hipoteca que lo acompañará hasta que sus nietos tengan nietos. No. Se comparó con la presidenta de la República. Como escala moral es impecable: siempre habrá alguien que gane más, y mientras exista esa persona, técnicamente uno “gana menos”. Con ese criterio, todos somos humildes menos una sola persona en el país.

Es el gran hallazgo contable de la temporada: la pobreza relativa como coartada. Yo no soy rico, es que usted es más rico. El vecino tampoco, es que yo tengo más terrenos que él. Y así, en cascada, hasta llegar a alguien que de verdad la esté pasando mal y que, curiosamente, no tiene cartas que dirigir a la opinión pública.

Conste que aquí nadie acusa nada: el funcionario reportó su patrimonio en su declaración, como marca la ley, y eso incluso merece un aplauso tibio por la formalidad. El detalle no es tener; es el arte de presumir que se tiene poco enseñando lo mucho. Porque una cosa es declarar y otra, muy distinta, es convertir la declaración en un comunicado donde el mensaje central —“gano menos que la jefa”— viene escoltado por siete millones cuatrocientos mil argumentos en sentido contrario.

En el Infonavit, esa institución donde millones de mexicanos pagan durante décadas una casa de interés social, la noticia se lee con una sonrisa amarga. El encargado de administrar el sueño de la vivienda propia tiene, él solito, propiedad múltiple y liquidez de sobra. No es ilegal. Es, apenas, poéticamente incómodo. La próxima vez, director, un consejo de la casa: si quiere sonar modesto, no adjunte el inventario. La humildad se nota más cuando no trae anexos.