Ingresar | Crear cuenta

El Destiempo

La noticia, pero a destiempo — sátira y opinión sobre la prensa local de México.

Edición Nacional 8 de octubre, 2026
Jalisco • Nota • 15 de septiembre de 2026

Alito escucha mensajes subliminales en Intocable; el suyo lleva años y no se va

Tamaño de letra
Alito escucha mensajes subliminales en Intocable; el suyo lleva años y no se va
El dirigente nacional del PRI y senador Alejandro "Alito" Moreno descubrió un nuevo enemigo del país, y esta vez no es Morena: es la programación musical del Zócalo. Según denunció en los pasillos del Senado, contratar a la agrupación norteña Intocable para el Grito de Independencia constituye "un mensaje subliminal de impunidad" del gobierno. Subliminal, insistió. Uno esperaría que quien detecta mensajes ocultos tan finos tuviera un oído igual de agudo para las señales que manda su propia y larga permanencia al frente del tricolor.

Moreno fue cuidadoso: aclaró que su crítica no va contra los músicos texanos, a quienes llamó "orgullo popular", sino contra el simbolismo. Es decir, la banda está perdonada, el pecado es el subtexto. Un análisis semiótico de altos vuelos para un martes patrio. A este paso, cualquier día nos explica el mensaje encriptado detrás de que el pozole lleve tres rábanos y no cuatro.

Como no hay indignación completa sin remate, el líder priista subió la apuesta y acusó a Morena de querer controlar al INE —"un descaro, es grotesco"— por haber invitado a la titular de Gobernación a la ceremonia de arranque del proceso electoral. En la misma gira retórica describió al país como "un baño de sangre" y "un cementerio". Hay que reconocerle el rango: pasar del análisis de una canción norteña a la tragedia nacional en una sola conferencia requiere flexibilidad de contorsionista.

En El Destiempo respetamos la vocación crítica, pero proponemos moderar el volumen. Porque cuando todo es subliminal, grotesco, baño de sangre y descaro, el ciudadano de a pie termina como en cualquier tocada: con el mensaje difuminado por el exceso de bajos. Y si de mensajes que no se van hablamos, hay uno mucho más terco que cualquier estribillo de Intocable, y no hace falta lupa para descifrarlo: basta con revisar quién sigue, temporada tras temporada, sentado en la misma silla del partido.

Viva México, y que cada quien baile —o denuncie— la canción que le toque.